Ante cualquier duda es aconsejable ir al taller para que revisen nuestro vehículo | Freepik

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El cuidado del motor de un vehículo comienza desde el momento del arranque. Expertos y fabricantes concuerdan en que los primeros minutos tras el encendido son cruciales para asegurar un rendimiento óptimo y evitar desgastes prematuros. Aquí te presentamos unos consejos para optimizar el arranque y cuidar de tu motor de la manera más eficiente.

Cuando enciendes tu coche, es recomendable dejarlo al ralentí durante al menos un minuto. Este simple acto permite que el aceite circule adecuadamente por todos los componentes del motor, lubricándolos y protegiéndolos contra el desgaste. Este consejo es aplicable tanto a vehículos diésel como a gasolina, aunque en los diésel modernos, el aumento de revoluciones al arrancar en frío no es tan notorio.

Además del cuidado durante el arranque, el mantenimiento regular juega un papel fundamental en la salud a largo plazo del motor. El cambio de aceite cada 5.000 a 7.500 kilómetros, la revisión del sistema de refrigeración, y el mantenimiento del sistema de combustible son esenciales. Asimismo, la inspección y el reemplazo periódico del filtro de aire y del sistema de encendido garantizan el buen funcionamiento y la eficiencia del motor.

Las prácticas de conducción también influyen significativamente en la preservación del motor. Los primeros 10 minutos tras el arranque son fundamentales; durante este tiempo, la conducción debe ser suave, especialmente en frío, para evitar el desgaste de los componentes internos por fricción. Los recorridos cortos, de menos de 10 minutos, son particularmente perjudiciales porque el motor no alcanza la temperatura óptima de funcionamiento, lo que afecta la lubricación adecuada de los componentes.

El turbocompresor y el embrague requieren atención especial. En el caso del turbo, es aconsejable circular con suavidad durante los primeros minutos después del arranque y mantener el motor al ralentí un par de minutos antes de apagarlo tras un viaje largo. Esto asegura que este componente alcance y mantenga la temperatura necesaria para su funcionamiento óptimo. En cuanto al embrague, evitar aceleraciones innecesarias mientras está pisado y no mantenerlo presionado durante paradas prolongadas contribuye a su durabilidad.

La clave para un motor saludable y duradero no reside únicamente en el mantenimiento regular y el cuidado durante el arranque, sino también en las prácticas de conducción diarias. Respetar el tiempo de calentamiento del motor, seguir las recomendaciones de mantenimiento y adoptar hábitos de conducción conscientes son esenciales para optimizar el rendimiento y prolongar la vida útil de tu coche. Siguiendo estos consejos, garantizas no solo la salud de tu motor, sino también una experiencia de conducción segura y eficiente.