María Moreno Pons | Profesión: ‘Freelance’ en el campo del márketing, bránding y eventos. | Principales aficiones: Viajar, cine, vela, moda de mujer y niños. | Una pasión: Su familia. | Eugenia Planas

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Se abre la puerta y la escena sorprende por tierna y estimulante. Cayetana, de 2 años, nos recibe con un ramo de flores de Lolindo en la mano. Su madre nos acoge con el gesto cordial de siempre y esa elegancia heredada que no pasa desapercibida.

Tres rostros más aparecen en escena, son Álvaro, María y Gonzalo, vestidos con prendas de la colección marinera de una reconocida marca española. Con Gonzalo en brazos, luce figura María con marca representativa del ‘slow fashion’ y de la etiqueta Made in Spain.

María es cabeza visible, junto a su socia Fátima Torres, de la empresa The Slow Brand, que nació de un blog que impulsa marcas exclusivas de moda y decoración, productos de diseño lento, artesano, con alma.

Modo de vida ‘slow’

María Moreno, experta en Marketing y Comunicación, fue persona de confianza, deferente y eficaz a la que veíamos en todos los actos institucionales mientras trabajaba en el gabinete de prensa del Govern balear, entre los años 2011 y 2014. Moreno trabajó en el departamento de marketing de varias cadenas hoteleras y empresas diversas, tareas que le obligaron a realizar piruetas en el calendario, entre viajes y biberones. Es ahora cuando ha decidido acogerse a la filosofía, también slow, de vida sin prisas. Trabaja con la placidez idónea para dedicarle muchos minutos al pequeño de la recua familiar.

Tonalidades grises en las paredes para una casa con mucho colorido.

Al poco tiempo de iniciar una conversación distendida, y como si de la familia Telerín se tratara, se sientan todos en la mesa para cenar y abandonarse al descanso. Es entonces cuando comprobamos el exquisito gusto de María a la hora de poner la mesa. Cuida los pequeños detalles, que es donde reside la belleza de lo cotidiano. Copas, manteles, servilleteros y bandejas hablan de la atmósfera que transporta al hogar.

«Óscar, mi marido, es el que cocina. Yo me encargo de la puesta en escena. Siempre le doy un toque diferente a la mesa y combino vajillas con manteles individuales de marcas locales. Las flores preservadas nunca faltan. Cuando hay algo cotidiano que celebrar, la mesa y los niños son protagonistas». Hablar con María es gratificante y ameno. Asegura que al comprar esta casa empezaron a decorarla con dilección, pero «cuando ya teníamos el tercer hijo, más que construir era habitar zonas ‘deconstruidas’. El verdadero decorador es Óscar. A él le encantan los anticuarios, subastas y mercadillos de antigüedades. Fue él quien decidió pintar de gris las zonas comunes y eligió un fantástico pantone de Farrow and Ball».

Lo primero que halló su sitio en la casa de los Fidalgo Moreno fue la lámpara de techo de Sleeping Company, ubicada en el salón. A María le gusta rodearse de objetos de familia como el canterano de su abuela, los cuadros pintados por su abuela paterna y por su padre, y retratos de sus hijos recién nacidos, con la ilusión de dejar un legado a sus hijos, recuerdos que dan vida a la herencia personal. «Me gusta mezclar estilos, adquirir muebles antiguos que hemos restaurado y transformado, muebles con sello de identidad como el escritorio del Hotel Formentor, objetos con anécdota, heredados y otros funcionales».

La familia comparte cada día una mesa decorada para la ocasión.

Abundan en toda la casa espejos y lámparas de pie, maquetas náuticas y libros. En esta época de deconstrucción, lo que fue terraza para veladas tranquilas es zona de juegos en la que María nos enseña a cocinar mientras Álvaro toca la guitarra. Es hora de cenar y la conversación finaliza. El mapa antiguo de París, en el salón, es testigo de los buenos modos de unos niños educados en valores y preceptos. Un lujo de familia.