La presencia de manta raya al noroeste de Formentor y su encuentro con las embarcaciones deportivas origina un gran espectáculo natural. | Pep Corcóles

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La manta raya (Mobula mobular) es un huésped, o quizá un residente, de los más desconocidos del Mediterráneo. Para resolver la gran cantidad de enigmas que rodean a esta especie y a su presencia en el Mare Nostrum se han unido en colaboración diferentes entidades como: Save the Med, la Alianza de Pesca Española Recreativa Sostenible, el Real Club Náutico del Puerto de Pollença, Great Tuna Race Simrad, y otras. A tal efecto han llevado a cabo este año varias jornadas de localización de estos elasmobranquios conforme a la experiencia de patrones deportivos como Bernardí Alba, quien ha sido de gran ayuda identificando un área situada a seis o siete millas náuticas al noroeste de Pollença donde ha documentado un mayor número de avistamientos. En estas jornadas, biólogos y otros especialistas han colocado algunas marcas y dispositivos electrónicos en varios ejemplares. La finalidad es estudiar sus movimientos, las profundidades en las que se mueven y otros como la salinidad, o temperatura del agua.

Biel Morey es uno de los biólogos participantes junto con Ramón Bonfil, especialista que ha llegado desde México para compartir la experiencia lograda en el estudio de estos grandes animales, especialmente en el golfo de México y otros puntos de la costa Americana. Morey indica claramente: «Queremos saber qué hacen aquí, aunque sospechamos que vienen a reproducirse, puesto que encontramos muchas veces a un ejemplar hembra seguida de muchos machos; esto es un comportamiento claramente reproductivo». El técnico indica que «desde hace años registramos presencia de tiburones y rayas en las Illes Balears. Hasta hace cinco años teníamos recopiladas unas cinco citas de manta raya. Durante las expediciones desarrolladas estos últimos años llevamos observadas muchas más, y vemos que son mucho más abundantes de lo que pensábamos». Bonfil ha participado como invitado en las expediciones de los últimos tres años. Insiste en que «su presencia en el Mediterráneo está muy poco estudiada». El biólogo americano agrega que «se trata de una especie diferente a la de México y Brasil. Queremos saber si es sólo de Baleares o bien de todo el Mediterráneo. Personalmente, y es una corazonada, opino que la manta raya es altamente migratoria».

Biel Morey participa junto a Ramon Bonfil.

La presencia de manta raya al noroeste de Formentor y su encuentro con las embarcaciones deportivas origina un gran espectáculo natural del que ya han sido testigos muchos aficionados. Son animales de gran envergadura. Parientes de los tiburones, pero a diferencia de estos, totalmente inofensivos. Bonfil explica que «son animales que no tienen dientes y se alimentan de zooplancton, y pequeños peces, pero además el pequeño aguijón que tienen está en la base de la cola, no en la punta como el de otras rayas más pequeñas y bastante más peligrosas». Son peces cuyos únicos depredadores conocidos en el Mediterráneo son los tiburones por lo que no tienen miedo y suelen acercarse curiosas a las embarcaciones o a los submarinistas. Este comportamiento es el que ha posibilitado a los biólogos poderles tomar muestras de ADN con relativa facilidad, o implantarles marcas de seguimiento.

En las jornadas de marcado y toma de muestras del mes de julio se han logrado colocar con éxito dos transmisores que a lo largo de los próximos nueve meses emitirán una valiosa información, vía satélite, para que los científicos puedan ir despejando las dudas acerca de éste extraordinario animal.