Andreu Sureda, de Stop Falsas Reservas, posa en la zona del Portitxol de Palma.

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Han decidido unirse ante el riesgo de perder su modo de vida. Aficionados a la pesca recreativa, federaciones, clubes náuticos o tiendas especializadas, todo un sector agrupado en una misma plataforma cuyo lema le da nombre: Stop Falsas Reservas.

Andreu Sureda (Palma, 1966), exseleccionador nacional de pesca submarina y directivo de la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas, es una de sus cabezas visibles y afirma contundente que «la gestión de los recursos pesqueros debe cambiar» para proteger adecuadamente la costa. La plataforma nace como respuesta al Proyecto de Real Decreto de Pesca Marítima de Recreo en Aguas Exteriores. Entienden los pescadores recreativos que el texto plantea «una serie de prohibiciones que son un sinsentido», señala Sureda. Una de ellas, que «un kayak no podrá tirar una fluixa al mar para coger un verderol, es una barbaridad».

La gestión de los espacios costeros protegidos centra el grueso de las reivindicaciones de la asociación. Sureda, como amante del medio marino, pide su correcta preservación en base a «las recomendaciones científicas y a criterios lógicos». Explica el experto en pesca submarina que «las reservas de interés pesquero no protegen el recurso», ya que «los pescadores profesionales de artes menores pueden faenar allí con palangres de 600 anzuelos o redes de arrastre de un kilómetro».

Todo, mientras los aficionados ven limitada su actividad y «la opinión pública lo desconoce». En nombre de la plataforma, Andreu Sureda subraya que están a favor de las reservas integrales que permitan la regeneración de la fauna. Y a su vez, cuestiona la «sobreprotección» de la costa balear: «Tenemos (mal) protegido cerca de un 50 por ciento del total cuando el Pacto Verde Europeo nos obliga a un mínimo del 30». Incide Sureda en que su enemigo no son los pescadores profesionales, pese a criticar prácticas como «el abandono de redes fantasma o la captura de crías que no dan la talla mínima». El exseleccionador sostiene su postura con datos comparativos de la huella ecológica de la pesca profesional y la recreativa.

«Con cerca de 280 barcos, capturan 4.000 toneladas de pescado al año; nosotros, con 45.000 licencias, 1209 toneladas, de las cuales 60 son de la submarina». «Un impacto mínimo», comenta Andreu Sureda. Especialmente respecto a su especialidad, «la pesca más selectiva y más criminalizada». La plataforma Stop Falsas Reservas ha iniciado contactos políticos para ser escuchados.

«Pedimos una mesa de diálogo en la que los afectados podamos decir la nuestra en base a estudios científicos» Todo ello, con el fin de que se «revise la gestión de las reservas marinas de interés pesquero» y se proteja su actividad, que, defiende, tiene además «un elevado impacto económico». El colectivo es numeroso y no descarta manifestarse para reclamar su «derecho al autoconsumo y a la soberanía alimentaria». No entienden la vida de otra forma.