Floricultura joven

| Sant Joan |

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Amador Antich, segundo por la izquierda, con sus tres empleados, en el vivero de Son Roig (Sant Joan).

Amador Antich, segundo por la izquierda, con sus tres empleados, en el vivero de Son Roig (Sant Joan).

Gori Vicens

Los floricultores están preparando la producción que florecerá –y para la venta– en la próxima primavera. A cobijo de los invernaderos del vivero de Son Roig, en Sant Joan, hay miles de rosales, hortensias o geranios, entre otras especies que van creciendo y cogiendo forma.

Amador Antich y Laura Porcel son dos jóvenes agricultores que hace ocho años impulsaron esta explotación agrícola dedicada mayoritariamente al cultivo y venta de plantas ornamentales de maceta y planta aromática, aunque también cuentan con una sección de plantel para huerto y árboles frutales. Para el cultivo de los miles de plantas cuentan con varios invernaderos, uno de 3.000 metros cuadrados de malla (que transpira y protege de las heladas pero deja pasar el agua) y otros 4.500 metros de plástico; en total una quarterada cubierta para proteger principalmente de las heladas y, en algunas variedades, mantenerles una temperatura de entre 10 y 14 grados para favorecer su crecimiento.

Amador Antich explica que «nos dedicamos a la venta al por menor, principalmente en los mercados de los pueblos según el día de la semana: Manacor, Santa Margalida, Palma, Andratx, Sineu o Inca, entre otros, son nuestros puntos de venta». Respecto a cómo preparan la presente temporada, comenta que «algo menos a un año normal. Hace un año teníamos lo mismo preparado y en marzo, justo en el momento de ponerlo a la venta, vino el confinamiento; ahora cómo no sabemos qué pasará en marzo o abril, la rueda sigue, pero con la incertidumbre por la pandemia sanitaria. Somos cuatro personas en nómina y los gastos fijos son los mismos. Si no sembramos no podremos vender más, hay que arriesgar». Sólo de plantas aromáticas tienen unas 10.000, de tomillo, farigola, moraduix, romaní, entre otras, además de las ornamentales mencionadas.

Algunas de las plantas ornamentales ya han florecido.

«Esta temporada pasada ha sido xereca debido al confinamiento, pero gracias a que se volvió abrir la venta en mayo, no hemos cerrado el año tan mal como preveíamos, y más si lo comparamos con otros sectores como la hostelería con, ahora, todo cerrado», explica. Hablando con Amador, desprende optimismo y ganas de encarar estos próximos meses a pesar de la incerteza reinante, de ahí que haya menguado la producción de rosales, hortensias, lirios o geranios, entre una multitud de variedades, respecto años anteriores.

Además, estos meses atrás, de incerteza, Amador y Laura se han involucrado en la venta de algarrobos injertados. Conjuntamente con la Conselleria d’Agricultura, que tiene un banco de unas 80 variedades locales, promocionan la siembra de este árbol autóctono y característico de nuestro fora vila. «Si sacan una línea de ayudas para resembrar el campo mallorquín, ¿por qué no resembrarlo de árboles que sabemos de dónde vienen y de dónde salen?», comenta Amador. Por ello, también apuesta por el cultivo y venta de variedades de aquí de algarrobo injertado.

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