La técnico agrícola Caterina Maura explica cómo realizan las producciones en la finca de Can Mora. | Redacción Part Forana

5

En la finca de Can Mora (Manacor) están centrados en la recogida de tomate, una recolección que se inicia en el mes de mayo y se alarga hasta finales de agosto. La técnico de campo de Agroilla, Caterina Maura explica que «con las siembras realizadas este año, la previsión es llegar a unos 600.000 kilos», aunque la crisis del coronavirus al igual que a otros muchos productores les ha jugado una mala pasada.

«Debido a la gran cantidad de producción, un gran porcentaje de tomates iba destinado al sector de la hostelería, pero con el revés, continuamos trabajando para que la situación actual no afecte demasiado», explica. Por ello a éste producto perecedero le buscan nuevas salidas y se confía y agradece el consumo que hace la ciudadanía que, concienciada, de cada vez más consume producto local y de proximidad.

«Las siembras de tomate en invernadero se realizan en las semanas 6-9, es decir, en el mes de febrero y principios de marzo, mientras que las de tomate exterior se hace a principios de junio», explica Caterina.

En esta finca de Hortalizas Pascual se cultiva tomate tanto en invernaderos como en cultivos de exterior. «En Agroilla podemos tener el tomate ensalada que se puede encontrar en diferentes calibres desde uno de grandes dimensiones muy popular entre los mallorquines hasta uno bola. Por ejemplo, el tomate pera, que maduro es ideal para un buen trampó. Y uno muy selecto y jugoso, el tomate negro, que tiene un sabor muy especial que le caracteriza» destaca.

El tomate es un cultivo laborioso, se le tienen que realizar una serie de tareas para obtener una buena producción, como son el mantenimiento del cultivo (deshojado, destallado…), la recolección a mano y la confección minuciosa por una maquina especializada y posteriormente por una selección a través de operarios. Se debe llevar un buen control de riego, plagas y enfermedades. «El cultivo se vio muy afectado por la entrada desde África de la Tuta Absoluta; una plaga que, aún a día de hoy, puede llegar a acabar con una siembra de tomate de manera drástica. Por eso en Agroilla apostamos por el control biológico en los invernaderos –explica-, después del trasplante se hacen una serie de sueltas de un depredador de las principales plagas en el interior de los invernaderos, que además de la tuta también es la mosca blanca. «Éste depredador nos ayuda mucho para controlarlas», comenta Maura.

Es fácil diferenciar un tomate mallorquín de otro porque es recolectado en el momento adecuado, «habitualmente un tomate se recolecta ‘pintón’ para que tras el transporte puede llegar con un buen color a los consumidores. Pero en el caso del tomate de aquí se puede recolectar con una coloración perfecta para su consumo, tendiendo así un tomate con unas propiedades organolépticas perfectas», añade. Así en solo 24 horas pasa de la tierra a la mesa del consumidor.