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Sálvame se ha convertido en un programa en el que puede ocurrir de todo. Tras advertir en el programa anterior que se sentía molesto, Kiko Hernández entró ayer en el plató de televisión sentado en una silla de ruedas debido a la artritis psoriásica que sufre y que le provoca lumbalgia.

El director Sálvame, David Valldeperas, comentó que, al principio, no creyó al colaborador y pensó que solo bromeaba con conseguir otro día más de vacaciones en estas fechas tan señaladas. Sin embargo, tras ver el estado real de Hernández, ha reconocido que realmente parecía estar mal y le ha agradecido continuar su trabajo pese a las molestias físicas que sufre.

"Ayer aguantó toda la tarde, estuvo estupendo como siempre y hoy ha vuelto", explicó Valldeperas. Carlota Corredera, que escuchaba atentamente la conversación entre sus compañeros, quiso introducir algo de humor diciendo que en esa tarde no tendrían a Kiko en plató, sino a su abuelo.

"Ya te has dado cuenta por qué nunca me casé contigo: por la vejez que me ibas a dar", bromeaba la presentadora. Por su parte, Mila Ximénez también quiso sacar a relucir su humor tras ver que llegaba al plató un fisioterapeuta para el colaborador: "¿Kiko tiene una lumbalgia y le traéis un fisioterapeuta? ¿Y a mí qué me vais a traer, una UCI?".

Durante el programa, como es habitual, se trataron diversos temas, pero si hay uno que dejó a todos, espectadores y colaboradores, con la boca abierta fue el momento en el que Hernández dijo que aún guardaba un objeto de su paso por la casa de Gran Hermano en el año 2002.

El asombroso objeto son un par de zapatos que el exconcursante llevó puestos durante la emisión de GH 3. Carlota Corredera no dudó en examinar minuciosamente el calzado que tiene, nada más y nada menos que, 18 años.