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Isabel Cerdà Coll, de 18 años, representará el papel de Santa Catalina Thomàs en la procesión de la Beata, que este año tendrá lugar el 1 de septiembre. En Santa Margalida, por supuesto.

Isabel Cerdà tenía pocas probabilidades de resultar la elegida. Era la primera vez que podía presentarse, y en el saco de tela donde se ponen las papeletas con el nombre y el apellido de las aspirantes únicamente había uno con el suyo. Y esta vez concursaban hasta 36 vileres, algunas de las cuales habían conseguido meter –gracias a sus méritos– hasta once papeletas. Sin embargo, la mano inocente, una monja agustina, sacó la de Cerdà.

Con alguna que otra lágrima en los ojos, la joven afortunada expresó su satisfacción por el resultado del sorteo. Representar a la Beata «es el sueño de todas las mozas de Santa Margalida», recordó. Sin embargo, admitió que ella no tenía muy claro si presentarse o no, que lo decidió en el último instante. De hecho, sus padres ni siquiera  sabían que su hija concursaba. «Subíamos [a la plaza] por la cuesta y hemos oído [por los altavoces de la retransmisión que se ofrecía en directo] el nombre de nuestra hija, que ella sería la Beata», reconoció su padre. Isabel comenzará en septiembre los estudios de arquitectura en Barcelona.

Cabe destacar, por otra parte, que Margalida Socias encarará el papel de la Purísima; Rosa Maria Mas el de Santa Pràxedis y Caterina Ramis el Santa Catalina.

Como siempre, el sorteo de papeles tuvo lugar en el patio de convento de las monjas agustinas de Santa Margalida. Además de los personajes señalados, también se designó a los jóvenes que representarán a los ángeles, las virtudes, las monjas, las beates de carrossa, etcétera. Hubo algunos problemas para encontrar niños que representen a santos.
Para poder resultar elegida Beata hay que ser soltera, haber cumplido los 18 años y haber desarrollado un papel en la procesión al menos cinco años.