Cati Mudoy, Maria Bonnín, Toni Rocamir, Esteve Morro, Francisca Rotger, Samanta Perelló, Xisca Garcies y Toni Cuesta. | Curro Viera

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La fiesta de Sant Esteve es una de las citas que más se celebran en estos días en la ciudad de Alcúdia. Conmemorando lejanas victorias que cambiaron el rumbo de la historia de este municipio allá por el 1521, la fiesta incluye un acto institucional que en esta ocasión ha tenido un especial significado por unir los valores religiosos e históricos con la gratitud de un pueblo a una de sus vecinas más conocidas y queridas, sor Maria de Gràcia Thomàs Rosselló.

La religiosa, nacida en Llucmajor, desempeñó una labor educativa muy importante y gracias a su carácter moderno y emprendedor son muchos los que la recuerdan como una casi revolucionaria en esas labores. Como no podía ser menos, el pleno del Ajuntament la declaró recientemente hija adoptiva por unanimidad, aunque ese reconocimiento no llegó a tiempo debido a su reciente muerte. Un honor merecido que recogieron sus familiares.