Alfonso Díez de Rivera, detrás el doctor Lacy, Sebastián Escarrer y su esposa Marian Bisbal con Sabina Fluxá, Michael Piccioto y Sally. | Esteban Mercer

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Ha sido sin duda una de las grandes veladas sociales de lo que llevamos de verano. Antonio Obrador y Pablo Carrington consiguieron atraer hasta su hotel a lo mejor de la sociedad mallorquina para ofrecerles un regalo maravilloso. Por segundo año consecutivo el hotel Cap Rocat vivió una noche de música enaltecida por el escenario operístico que regala esta antigua fortaleza del siglo XIX convertida por su propietario, Antonio Obrador, en uno de los grandes atractivos hoteleros del Mediterráneo, destino exclusivo para sibaritas anónimos.

El creador, artífice de algunas de las casas más bellas y elegantes del mundo, supo, en cuanto descubrió este enclave cercano a Cala Blava, que estaba ante uno de los grandes retos de su vida, dedicada en gran parte en conseguir la inalcanzable excelencia. Supo que la fortaleza sería su hotel soñado, pero también supo al instante que lo que allí sucediera tenía que ser un homenaje constante a la belleza estética que se nutre de su obsesión por la excelencia. La música, como gran aficionado a la ópera que es, debía tener su protagonismo y así fue como nacieron estas veladas musicales como la de anoche tituladas La noche de los sentidos.

Este año, además de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears dirigida por Pablo Mielgo, implicado en el proyecto desde sus inicios, se ha contado con la incorporación del director artístico de la Ópera de San Carlos, de Nápoles, Ilias Tzempetonidis, que según anunció Antoni a través de sus hijas, bellísimas y exitosas, en los agradecimientos será el encargado de la creación de los Festivales de música de Cap Rocat, que nacen con proyección de futuro y aplicando la excelencia a sus programas venideros. Anoche, bajo el barracón militar la gran protagonista fue la soprano Sondra Radvanovsky, considerada una de las grandes entre las más grandes.

Lo demostró interpretando obras de Verdi en un programa elegido por ella misma y por Ilias, programa en el que la artista se ve reflejada. Ese reflejo personal a través de la música lo fue desgranando entre pieza y pieza, contando su historia para que la conexión con el público, con el escenario, con los músicos unidos a la atmosfera mágica que se creó, fuera total. Y lo fue, casi casi excelente. Lo cierto es que tanto el ambiente, la sinfónica y la soprano, ver a María Antonia Juan junto a su cuñada Leonor March y una de sus hijas, a Marina Abramovic, y dar la bienvenida a la familia de Mayte Spínola en el que ha de ser el verano en el que reciba más cariño de sus amigos. Mayte es Mallorca, lo que ha hecho por esta Isla es increíble, y se lo tenemos que devolver en forma de cariño.