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Fue una cabalgata preciosa, llena de magia, belleza e ilusión. Para mí no hay noche más bella, tal como escribí en mi post de Instagram la misma noche de la llegada de los Reyes Magos a Mallorca. Este año ha sido más mágica que nunca, el milagro lo ha logrado con solo nueve años mi sobrino Álvaro Sanz Mercer reuniendo en su balcón a casi toda su familia.

Álvaro quería a sus padres juntos, a sus padrinos juntos, a su prima Jimena, que es como una hermana junto a él, y lo consiguió con la magia que solo los niños de corazón poseen y la sabiduría que da la inteligencia emocional que los adultos deberíamos imitar. Este ha sido el gran regalo de este ser tan especial que tenemos la suerte de tener en la familia capaz de juntar, de unir, de hacernos felices, desde la normalidad más absoluta.

Baltasar, rodeado de pajes.

Espero que esto haya sucedido en todas las casas de Mallorca durante estas fiestas tan familiares en las que la venida de un niño llamado Jesús cambió la historia del mundo para siempre. Ahora toca Sant Antoni y Sant Sebastià…