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¡Qué impresionante ver de nuevo la película El Verdugo, pero esta vez en Las Cuevas del Drach! Fue el lugar donde se rodó esta obra maestra del cine español y sirvió para celebrar el homenaje por el centenario del genio que la hizo posible: Luis García Berlanga, que nació en Valencia en junio de 1921 y se convirtió en uno de los más grandes directores del cine nacional.

Con 17 largometrajes a sus espaldas, a lo largo de su dilatada carrera logró filmar algunas de las películas más destacadas de la historia del cine español, con títulos como Bienvenido, Mister Marshall (1953); Los jueves, milagro (1957); El verdugo (1963); La escopeta nacional (1978); La vaquilla (1985) o Todos a la cárcel (1993), con las que logró crear un estilo propio, único.

Fue una noche mágica, de glamour cinematográfico en un entorno inimitable e impagable que vivieron con delirio estrellas tan grandes como los actores Antonio Resines o Anabel Alonso, vestida de guardia civil tricornio incluido. Lo organizó el Club Ultima Hora Valores y el productor y admirado Juan Carlos Caro. Los asistentes, una vez más, se quedaron con la boca abierta por la capacidad de generar sorpresa cuando parece que está todo hecho y dicho.

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La proyección de la mítica película fue toda una experiencia.

No exagero, son las palabras más repetidas por los asistentes a la gala que la familia Berlanga al completo, liderada por sus hijos José Luis y Fernando García Berlanga, sus respectivas mujeres, y los nietos del director, no quiso perderse. La gala arrancó con la proyección de El anónimo Caronte, de Toni Bestard, un documental que relata la experiencia de Joan Ferrer, un hombre de 80 años que participó en el reparto del rodaje en Mallorca del film de Berlanga. Una historia sencilla sobre un actor que apenas pasó tres minutos en una de las grandes películas del cine español y que estuvo nominada al Goya al mejor cortometraje documental en 2007.

José Luis García Berlanga, hijo mayor del cineasta, destacó el papel del Club Ultima Hora y el Grup Serra, y del productor Juan Carlos Caro, para que este homenaje fuera una realidad. Además, aprovechó la oportunidad para mandar un mensaje cargado de ilusión: «Juan Carlos tiene todavía otro sueño, traer la gala de los Premios Goya a la Isla y lo apoyaré en lo que haga falta», dijo. Una declaración de intenciones ovacionada por los allí presentes, que aplaudimos desde aquí porque nos volvería locos de una vez por todas. El otoño es perfecto para eso, no creen.