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En Petra, y como no podía ser de otra manera, el gran Tumi Bestard, hoy presidente de honor de la Asociación Pare Serra, recibió un homenaje para rendir tributo a su persona y a tantos años que el palmesano ha dedicado al servicio del santo petrer. El acto principal tuvo lugar en la Iglesia Grande tras la misa oficiada por el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull Anglada, que en su homilía nos dejó a todos maravillados con lo acertado de su discurso. Sería muy largo explicarles sus palabras, pero vayan algún día a misa y escuchen, se sorprenderán con lo que su corazón siente. Tumi estuvo acompañado por sus hijos, nietos, nueras y por las autoridades del pueblo, alcaldes que fueron y alcaldes que son.

También por el pueblo llano y por todas aquellas personas que de una manera u otra le han acompañado durante estos años tan provechosos para todos que han llevado a un hombre de un metro sesenta a conquistar América, de México a California, usando la palabra de Dios. Recoge el testigo Catalina Font. Tumi ha sido un excelente embajador de Mallorca, de todos conocido y, en este caso concreto, ha contribuido a la difusión de la figura de Junípero Serra, tanto en las Islas, a nivel nacional e internacional, cuando fue nombrado Comisionado Autonómico para el Año Junípero Serra, que fue declarado por el Govern balear en 2013.

Este mismo año acompañó a los Reyes, Felipe y Letizia, entonces príncipes, a visitar diferentes misiones fundadas por el misionero. Por otra parte, como presidente de la asociación San Junípero, con sede en el Museo de Petra, ha ayudado a difundir su legado a instituciones, entidades, personalidades y a multitud de personas el gran legado del Padre Serra.

Es por ello, después de haber estado en la Asociación y quince años como presidente, ha querido dejar sus responsabilidades. Y Catalina Font ha sido elegida como presidenta y fue ella la que propuso nombrarlo Presidente de Honor. El domingo 19 se le tributó un merecido homenaje; la Asociación, la Fundación Casa Serra y el Ajuntament le entregaron unas distinciones en la Iglesia, en el marco de las fiestas juniperianas. El obispo le dedicó unas emotivas palabras, al igual que cada uno de los representantes. Después depositamos flores en la estatua del santo que preside la plaza y acabamos la jornada compartiendo un almuerzo en el famoso Celler de Petra. Fue un domingo inolvidable para todos.