Almuerzo campestre de Ecocirer, con la Serra, imponente, a la espalda. | Esteban Mercer - E.M.

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En tiempos en los que la salud importa más que nada, Ecocirer abre el otoño con olas de salud. Cada fin de semana organiza escapadas saludables y toneladas de diversión, para que podamos renovar energía y volver al equilibrio. El 2020 queda nominado como el año de la incertidumbre, las restricciones y la inseguridad, creando estrés y miedo. Crece la necesidad urgente de buscar lo opuesto: calma, equilibrio, naturaleza, libertad, aire y frescura.

Por fin pudimos disfrutar de la experiencia que Bárbara Martí y su marido Martin Tomas ofrecen en su hotelito de Sóller, Ecocirer, donde nos retiramos un fin de semana, el pasado, para vivir unos días saludables, relajados y mega cool que comenzaron nada más llegar a destino con una sesión de masaje relajante que nos dieron en el impresionante centro de Sonia Canyellas en el centro del pueblo, llamado Tress, una concept store de ropa casual y centro de belleza al mismo tiempo donde la profesionalidad y la estética eco van de la mano.

Eso fue el viernes por la noche, antes de disfrutar de una cena vegana, ligera pero riquísima en el comedor del hotel, lugar donde pudimos conocer a nuestros compañeros de aventuras, la mayoría jóvenes profesionales necesitados de unos días de amor y lujo dedicados al bienestar. El concepto de lujo en Mallorca esta cambiando a pasos agigantados. El bienestar va de la mano de la salud, que se consigue gracias a técnicas milenarias como la meditación o el yoga y a una alimentación basada en la calidad de los productos y el respeto por el medio ambiente. Esta Isla es el paraíso. Desayunamos zumo de clementinas, yogurt natural de coco con los últimos kakis de la temporada, muesli crudivegano, pan negro al carbón y sésamo con crema de anacardos y remolacha, aguacates y huevo pochado, todo del huerto de la familia, y los huevos puestos por las gallinas happy que el matrimonio cuida como a reinas. Después en una excursión a pie, un paseíto precioso que parece de cuento y bajo una agradable llovizna, nos trasladamos a la finca donde comenzó nuestra primera actividad lúdica.

Tras cruzar Biniaraix para llegar a la finca/ estudio de la artista Francesca Martí, donde elaboramos coronas otoñales con My crazy flower love, una verdadera terapia que nos llenó de bienestar, pues el crear con las manos siempre ayuda a la desconexión; disfrutamos de un almuerzo campestre bajo el sol, entre árboles de clementinas y rodeados de las montañas de la Serra. El domingo regresamos al campo, al huerto, tras haber disfrutado de una cena deliciosa y haber dormido como los ángeles en unas habitaciones super acogedoras y muy cool. Volvimos a la finca para elaborar, tras un curso de alimentación natural, una pizza vegana al horno de leña tradicional. La tarde dominical se nos fue entre naturaleza y risas, rodeados de montañas, arte y vida orgánica. De gente interesante con la que compartir experiencias duraderas.

Terapias de fin de semana que son la mejor manera de renovarse y disfrutar en tiempos difíciles como los que estamos viviendo todos. ¡Qué bien lo pasamos!

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