Primer caso en Mallorca de un asalto masivo de okupas a un apartahotel, en Cala Bona

Los moradores ilegales se han atrincherado dentro del complejo y afirman que «en España la Ley está de nuestro lado y no nos vamos»

El hall del hotel está destrozado. Cristales fracturados, máquinas de refresco rotas, gran cantidad de objetos robados y pintadas. | Isaac Hernández

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«Lo tenemos muy claro. En España la Ley nos ampara y de aquí no nos vamos». Con esta rotundidad se muestra un grupo de violentos okupas que han asaltado a la fuerza un apartahotel en Cala Bona. Máxima tensión en el apartahotel Sol y Mar, un edificio que se encuentra cerrado a la espera de iniciar una nueva temporada turística. Hace unos días, Miquel Deyà, el administrador del establecimiento, apunta que recibió un aviso por parte de la empresa que gestiona la alarma de que se había registrado una entrada ilegal en el inmueble. Rápidamente, se alertó a la Policía Local de Son Servera y a la Guardia Civil, quienes acudieron de urgencia hasta el lugar.

El apartahotel Sol y Mar se encuentra ubicado en la calle Na Llambies, en Cala Bona, término municipal de Son Servera. A la llegada de las primeras unidades policiales se encontraron un grupo de okupas en su interior. A partir de ese instante comenzaron las versiones contradictorias. Los okupas explicaron a los agentes que la Ley en España les ampara y presentaron a los policías tickets de comida y supermercado con fecha de hacía unas semanas para tratar de justificar que llevaban viviendo en el apartahotel desde hacía más de un mes. Según fuentes próximas a la investigación a las que ha tenido acceso Ultima Hora, esta versión no se ajusta a la realidad y se trata de una estrategia muy utilizada por el colectivo okupa para atrincherarse en los inmuebles.

Por su parte, la persona que regenta el establecimiento, alegó que los moradores ilegales le habían forzado las puertas, robado importantes cantidades de objetos, muebles y causado daños muy cuantiosos. De forma simultánea, una empresa de desokupación montó un control de acceso en la puerta del local para permitir la salida de las personas, pero no autorizar la entrada de nadie ajeno a la propiedad. Esta situación generó momentos de gran crispación y nervios. Es más, el dueño cambió los bombines de las cerraduras y, según los okupas, les cortó el agua y la luz. Este dato, también parece ser falso. El hotel se encontraba cerrado al público desde octubre, una vez que finalizó la temporada estival y como es habitual se cortan los suministros de luz y agua hasta que arranca una nueva temporada estival.

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«Tenemos miedo», aseguran dos de los vecinos del lugar que prefirieron mantener su anonimato, quienes relatan que en la noche del pasado domingo, durante la final de la Supercopa de España entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona oyeron «las alarmas sonar y ruidos, además de movimiento y luces».

«Eran unos cuantos», aseguran, a la vez que reconocen no haber visto en el interior ni a niños ni a personas mayores y apenas a alguna mujer de forma esporádica, «aunque es verdad que era de noche». Reclaman «más presencia policial, pues nos sentimos inseguros». Y recuerdan que, antes del domingo, «hace 5 días ya vimos algo, pero pensamos que era el personal de los apartamentos que hacía reformas».

«No nos hace gracia y esperemos que no pase nada, pero por la noche no te apetece quedarte sola en casa», afirma una de las residentes en las proximidades del establecimiento hotelero. La Guardia Civil y la Policía Local de Son Servera no pueden hacer nada y los okupas siguen campando a sus anchas.