Imagen de los dos perros guía. | Julio Bastida

TW
110

Sobre las 19:15 horas del pasado sábado dos personas invidentes solicitaron la presencia de la Policía Local de Palma en un restaurante del centro de la ciudad, ya que la encargada del mismo les prohibió la entrada al ir acompañados de sus perros lazarillo.

Los requirentes, ambos españoles de unos 50 años, explicaron a la responsable del establecimiento que los perros guía pueden acceder a cualquier lugar sin limitación y ante su insistente negativa (que incluso no les quiso proporcionar la hoja de reclamaciones), se vieron obligados a requerir la mediación de los funcionarios policiales. De hecho, fueron los propios agentes los que tuvieron que ayudar a cumplimentar la reclamación al mismo tiempo que informaron a los ciudadanos la posibilidad de denunciar los hechos.

Lola, la ciudadana afectada por esta situación, manifestó en contactos telefónicos posteriores, que los perros guías están sometidos a continuos controles sanitarios que pueden acreditar mediante certificados e incluso tienen permitido el acceso a hospitales. Xelma, pastor alemán de 10 años, y Ures, labrador de 6 años, están perfectamente adiestrados y cumplen con los más estrictos controles veterinarios.

Desde la Policía Local quieren hacer llegar a los ciudadanos que un perro guía no es una mascota, sino una extensión de su propietario, por lo que, a excepción de los casos específicos previstos en la ley, pueden acceder a los mismos lugares. El argumento aportado por parte de la encargada del restaurante fue que su jefa les tiene prohibido que entren animales al local.