Agentes de la Policía Nacional en un control en el poblado de Son Banya. | Alejandro Sepúlveda

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Raúl S.J., salía de Son Banya a bordo de un Kia Stonic. Iba drogado y borracho. Justo en la única entrada y salida del poblado chabolista una patrulla de la Policía Nacional que se encontraba realizando un control de vehículos le dio el alto. Raúl, lejos de detener el coche, aceleró la marcha y se dio a la fuga. Durante la huida realizó una conducción temeraria poniendo en riesgo la seguridad del resto de usuarios de la vía. El acusado accedió a la autopista a gran velocidad para finalmente introducirse en la salida del Molinar dirección Camí Salard. En ese momento, otro vehículo policial se había cruzado en la vía con las señales luminosas accionadas para detener la marcha del sospechoso.

En ese instante, el conductor fugado al verse atrapado y sin escapatoria, frenó en un primer momento. Acto seguido, aceleró embistiendo al coche patrulla con los dos agentes en su interior. Como consecuencia del impacto uno de los policías sufrió lesiones que tardaron 45 días en curar. El segundo, padeció un esguince cervical y también estuvo unos días de baja. El coche patrulla sufrió daños por valor de casi 4.000 euros. Los agentes contaron con el respaldo del Sindicato Unificado de Policía (SUP) quien a través del letrado Eduardo Luna ejerció la acusación particular.

La jueza titular de Penal 4 ha condenado a Raúl S.J., con un año de cárcel por un delito de atentado y casi 10.000 euros en concepto de indemnización. Del cómputo general, casi 4.500 euros serán para los dos policías afectados, 3.900 euros para la reparación del vehículo policial y el resto para costas judiciales y multas varias. Por su parte, Manuel Pavón, secretario general del SUP destaca: «Una vez más los delincuentes que decidan atentar contra nuestros compañeros lo pagarán muy caro. Agredir a un policía ya no sale gratis», concluye.