Jorge y Celia en la recepción del Hotel Caribbean Bay de Palma en el que se alojan con los demás pasajeros del autocar accidentado en Sant Llorenç. | P.R.

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Jorge y Celia vivieron un momento de tensión durante la mañana del lunes. Ambos formaban parte del pasaje del autocar accidentado en la carretera de Sant Llorenç. En otro de sus viajes alrededor de España, eligieron Mallorca por la calma, el tiempo y los paisajes idílicos que visten la isla. Sin embargo, el accidente de tráfico les cambió la ruta del lunes, aunque no la de los días que les quedan aquí. «Fue un susto muy grande, pero estaba segura de que no era nuestra fecha de caducidad», explica Celia. «Eso sí, doy gracias a Dios de poder contar lo que sucedió ayer», recalca.

El matrimonio, procedente de A Coruña, se encontraba en la parte de atrás del autocar que se precipitó por un desnivel de dos metros en la carretera que une Sant Llorenç con Son Servera. «Yo estaba en el pasillo y mi mujer en la ventana. Por suerte había un arbusto muy grande y frenó la caída del autocar para que el impacto fuese menor», comentó Jorge al recordar el suceso.

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A pesar del susto, esta mañana, ambos se han levantado dispuestos a salir desde el hotel Caribbean Bay de Palma en el que se alojan hasta el Cap de Formentor en coche. «Como siempre digo tenemos una fecha de caducidad y no lo podremos evitar, hay que seguir con el día a día y no frenar nuestras experiencias», insiste el matrimonio de 62 años.

Jorge y Celia, un matrimonio del autocar accidentado: «No era nuestra fecha de caducidad»
Un coche de los servicios de emergencia aparcado delante del Hotel Caribbean Bay.

«Nosotros seguiremos nuestra ruta. Pudo ser mucho peor, pero por suerte, como dice mi mujer, no era nuestra fecha de caducidad», afirma Jorge. A su vez, la pareja, que salió ilesa del accidente, recuerda los momentos de tensión que se vivieron justo después de salir de la vía. «Fue complicado, porque además el golpe fue muy fuerte. Yo tengo algunos rasguños en la cara, pero pudimos salir por nuestro propio pie», comenta Celia.

«Los primeros momentos fueron de incertidumbre, pero ahora ya está todo más tranquilo, hemos podido hablar con nuestros familiares e hijos para decirles que estamos en perfectas condiciones», manifiesta Jorge, mientras juega con la llave del coche, preparado para salir en busca de otra aventura. «Ahora nos toca disfrutar un poquito de Mallorca», sentencia con una risa de oreja a oreja.