El procesado, cabizbajo, durante una de las sesiones del juicio con jurado popular celebrado en la Audiencia Provincial de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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El Tribunal Supremo ha ratificado la condena de 15 años de prisión por asesinato al joven que mató al ex de su pareja en Calas de Mallorca (Manacor) pisándole brutalmente la cabeza contra el suelo, en julio de 2021. El Tribunal ha tumbado el recurso presentado por su defensa, que pretendía revisar la condena impuesta por la Audiencia Provincial en base al veredicto de un Jurado popular. El suceso tuvo lugar sobre las 00.45 horas del 21 de julio de 2021 en un párking, donde el acusado se encontró con la víctima y un amigo suyo y se inició una discusión. En un momento dado, el acusado propinó un primer golpe a la víctima «de forma imprevista y fulgurante» a la altura de la sien, derribándolo. Según recoge la sentencia, la víctima se quedó en el suelo inconsciente, y el acusado le pateó brutalmente contra el suelo. Como consecuencia, la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico grave del que no se pudo recuperar. Murió en el hospital en noviembre.

La sentencia consideró que el acusado era consciente de que la víctima no podría defenderse y que podía acabar con su vida, pero pese a ello continuó con la agresión. En su recurso ante el Supremo, fundamentalmente, la defensa combatía ese último punto. El letrado argumentó que el acusado sólo tenía intención de lesionar a la víctima, cuya muerte fue «un exceso no previsto ni querido». Los magistrados del Tribunal Supremo no han acogido sus alegaciones. Consideran que existió una «indefensión reduplicada» para la víctima, que no pudo defenderse ni del primer golpe ni de los siguientes cuando ya estaba en el suelo; y que los indicios son reveladores de la intención de matar, por la fuerza empleada, el número de golpes y el hecho de que afectaban a una zona vital.

Durante el juicio, el acusado reconoció un único «golpe involuntario» a la víctima, pero negó haber continuado con la agresión cuando el perjudicado cayó inconsciente al suelo. El informe de los forenses desmontó esta versión. Asimismo, el acusado aseguró que no sabía nada de que la víctima había mantenido una relación con su mujer en el pasado, a pesar de que ambos habían coincidido en prisión. Sin embargo, un testigo, el acompañante de la víctima, explicó que la discusión comenzó porque el agresor recriminó a su amigo que hablara con su pareja.