Uno de los acusados en el crimen de Son Canals, tras ser detenido en su país y trasladado a los juzgados de Palma. | Ultima Hora

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En la noche del 27 de marzo de 2011 Manuel Sánchez Nuñez, un jubilado de 67 años, abrió la puerta de su piso de Palma por última vez en su vida. Dos búlgaros a los que conocía le maniataron y torturaron hasta la muerte, en busca del dinero de un plan de jubilación que pensaban que había cobrado. Esta es la crónica de un crimen que conmocionó a la barriada de Son Canals y se saldó con sendas condenas de 13,5 años para los dos implicados en el crimen y otra menor, de tres años, para un tercer búlgaro que encubrió a sus amigos.

A la mañana siguiente al homicidio, la hermana y un sobrino del jubilado acudieron a su vivienda, en la calle Sant Rafael, cerca de la calle Aragón. No tenían noticias de él y estaban inquietos. Al abrir, lo encontraron atado de pies y manos en el suelo, ya inerte. La Policía Nacional se hizo cargo de la investigación y el Grupo de Homicidios, apoyado por la Policía Científica, registró el piso. Se hallaron indicios evidentes de que los autores del crimen habían registrado los cajones, en busca de efectos de valor. Luego, huyeron con unas piezas de oro, dinero en efectivo, collares, anillos, un reloj, un rosario y un monedero.

Días después, tras una brillante investigación policial, se descubrió que los tres implicados eran jóvenes búlgaros y que uno de ellos, llamado Yiluyan, de 21 años, había mantenido una relación sentimental con el fallecido. Los otros dos eran Mitko Shomov, de 25 años, y Angel Todorov. Tras el asalto y crimen, la banda había huido a su país, por lo que el juez José Castro, titular del juzgado de Instrucción número 3 de Palma, emitió una orden internacional de busca y captura contra ellos.

La vivienda donde se cometió el crimen está ubicada en la calle Sant Rafael, en Palma.

La cooperación policial dio sus frutos y semanas después fueron arrestados los tres sospechosos. Según su relato, todo comenzó con una llamada de la víctima a Mitko, el 26 de marzo de 2011. Quería que él y su compañero Angel fueran a su casa para mantener relaciones sexuales a cambio de dinero. Los dos conocían a través de su compañero Yuliyan Todorov -que había mantenido una relación sentimental con la víctima- que el sexagenario tenía dinero en la casa.

Cuando llegaron, según sostuvieron, le exigieron dos billetes para regresar a Bulgaria. Como no se los dio comenzaron a golpearle para que les dijera dónde guardaba dinero en la casa. Le maniataron y le cubrieron la cabeza con una toalla. Tras registrar la vivienda y llevarse joyas y una pequeña cantidad de dinero se fueron a por Yuliyan. Dejaron a la víctima sola, atada de pies y manos y sin teléfono móvil. Además cerraron con llave las dos puertas de la vivienda de la calle San Rafael. Los tres cogieron un barco a Barcelona y de ahí se fueron a Bulgaria.

Otro de los acusados, tras ser puesto a disposición del juez de Palma que investigaba los hechos.

El punto más importante de su relato es que desconocían que el jubilado había fallecido a consecuencia de los golpes que le habían propinado. No quedó claro si le estamparon la cabeza contra el suelo, una vez maniatado, o si le golpearon con un objeto contundente, pero Manuel Sánchez sufrió lesiones fatales como resultado de aquellas torturas y finalmente falleció. El examen forense desvelaba este y otros detalles y el fiscal solicitó una condena de 24 años de prisión para cada uno de los detenidos, por un delito de asesinato y robo.

Durante el juicio, que se celebró en 2012, Mitko Shomov y Angel Todorov reconocieron que dejaron a Manuel Sánchez atado y malherido tras golpearle repetidamente: «Nos decía 'por favor, por favor' y otras cosas que no entendíamos». En la primera sesión del juicio, en la Audiencia Provincial de Palma, dos de los tres acusados reconocieron ser los autores materiales del crimen y el robo. El tercero, que había mantenido una relación con el anterior, admitió vínculos con el robo pero no con el asesinato. Sus compañeros apoyaron su versión.