Los servicios sanitarios atienden a la víctima herida de gravedad, a finales del pasado julio, en Son Banya.

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Antes de quedar inconsciente, el hombre que recibió una puñalada en el cuello en Son Banya dio el nombre del autor de la agresión a los policías nacionales que acudieron a auxiliarle al poblado sobre las 3.20 horas del pasado 29 de julio. La víctima, de 46 años y nacionalidad marroquí, fue trasladada hasta Son Espases, donde le operaron. Los agentes localizaron a numerosos testigos, pero ninguno quiso hablar por miedo a represalias. El arma no apareció.

El sospechoso viajó a Madrid siete horas después de la agresión. Abandonó la Isla en el vuelo 2062 de Ryanair a las 10.54 y su rastro se esfumó. La Policía Nacional, que se hizo cargo de la investigación, emitió una orden de búsqueda y captura del sospechoso con una serie de observaciones: individuo de complexión fuerte, peligroso y posiblemente armado.

Zúrich

El hombre que buscaban era un cubano corpulento, de 38 años, con los brazos tatuados y la cabeza rapada. La mañana del 16 de agosto, dos semanas después del apuñalamiento, fue sorprendido por agentes del Grupo Operativo Especial de Seguridad de la Policía Nacional en el aeropuerto de Málaga cuando estaba a punto de acceder al control de seguridad. El individuo había comprado un vuelo con destino a Zúrich. Los agentes que lo interceptaron le informaron que tenía una requisitoria policial en vigor por un intento de homicidio. Los policías le leyeron sus derechos y el detenido guardó silencio. El juzgado de guardia decretó su ingreso en prisión.

La víctima del apuñalamiento, que sufrió una herida de 10 centímetros en la zona izquierda del cuello, se recuperó de las graves lesiones en el hospital y agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se desplazaron hasta allí para entrevistarse con él para recabar información sobre el presunto agresor. El hombre tenía dificultades para hablar, pero reconoció sin ningún género de dudas al sospechoso en las fotografías que le enseñaron los investigadores.

El 7 de agosto, los agentes regresaron a Son Espases para volver a tomar declaración al perjudicado, que se encontraba en mejor estado. El paciente explicó que reside solo en la primera línea de viviendas de Son Banya desde hace dos años. Dos semanas antes de la agresión, contó, tuvo una discusión con uno de los residentes del poblado porque se encontraba hablando con una persona frente a su vivienda.

Horas antes de sufrir el apuñalamiento estuvo de fiesta en casa de una amiga del poblado.
La mujer le pidió que recogiera a su hijo, que estaba por el Molinar, y el hombre salió de la vivienda para pedir a otro individuo que fuera a buscarlo. Cuando regresó a la casa de su amiga pasó por delante del domicilio del residente del poblado con el que tuvo una discusión y se encontró con el agresor, que vigila la entrada de la vivienda.

Apuñalamiento

El ahora detenido le dijo que no podía pasar por delante de la casa e iniciaron una discusión. El hombre de nacionalidad marroquí le empujó y se dio media vuelta para seguir caminando hacia el domicilio de su amiga. A los pocos metros, frente al domicilio, notó un fuerte golpe en el cuello y cayó desplomado.

La víctima vio que el agresor llevaba un machete con un mango negro y un cable para sujetarlo. Mientras se encontraba tirado en el suelo, el autor del apuñalamiento empezó a gritarle en repetidas ocasiones:

–¡Te voy a matar, has topado con el mismo demonio, ahora la saco y te mato!

El herido pensó que se refería a un arma de fuego porque, según su versión, el agresor vigila una casa del poblado portando una pistola. El autor del apuñalamiento, al ver que varias personas llamaron solicitando auxilio, huyó del lugar corriendo hacia el interior del poblado y su rastro se esfumó. Hasta que el 16 de agosto, la Policía Nacional lo interceptó en el aeropuerto de Málaga cuando estaba a punto de abandonar España.