Francisco Baldonedo, exdirector de la cárcel de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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Ha estado seis años al frente de la cárcel de Palma, que no es poco. Francisco Baldonedo deja el cargo de alcaide para dirigir la prisión de Lanzarote y hace balance en exclusiva para Ultima Hora de su gestión en Mallorca. Sigue convencido de que la penitenciaría tiene una función rehabilitadora y se marcha especialmente orgulloso de que los módulos de respeto han pasado de tres a siete y que el departamento mixto, pionero en España, funciona perfectamente.

¿Qué balance hace de sus seis años como alcaide?
Pues mire, debo reconocer que han sido seis años intensos y apasionantes, porque había un trabajo por hacer. Asumir este cargo ha sido una gran responsabilidad. Hace un tiempo había 1.800 internos y ahora la cifra ha bajado a 1.100. Además, en 2018 hubo la huelga de funcionarios a nivel nacional, que duró varios días y después se solventó.

¿Cuál ha sido su obsesión?
Que los internos estén en unas condiciones dignas. Facilitarles los medios para que cuando salgan en libertad puedan trabajar y tener una segunda oportunidad. Cuando llegué había tres módulos de respeto en la cárcel de Palma y ahora me voy con siete, también fuimos pioneros en el módulo mixto, de hombres y mujeres, que se puso en marcha en 2018. Estos módulos se basan en la autogestión.

¿Pacificó la cárcel de Palma?
Vamos a ver. Este centro había estado demasiado en los medios, pero tanto como pacificar... No sé yo. Lo que sí sé es que hemos trabajado muy duro. Todos los presos deben tener un trato igualitario.

Con los sindicatos ha tenido una buena relación.
Antes de director fui funcionario, trabajé con equipos de tratamiento, fui educador y subdirector en Alcalá Meco, así que al llegar aquí me reuní con ellos y les dije que todos vamos a una. Nunca he tenido problemas con ellos y les estoy agradecido por ello.

Faltan médicos en la prisión.
Es un tema importante. Me consta los esfuerzos que hacen desde la Secretaría General. Hay 40 plazas convocadas para interinos, dos de ellas en Palma. Ahora mismo solo hay un médico, y cuando no hay nos asignan guardias telemáticas de Madrid. Faltan médicos en general, no solo en la cárcel.

¿Qué opina de que la antigua parte se destine a viviendas sociales por parte del Ajuntament?
Bueno, ese es un tema político, así que poco puedo opinar. Lo que me gustaría es que el complejo fuera rehabilitado y que sea de ayuda a la sociedad de Palma.

¿Deja muchos amigos?
Sí, la verdad es que sí. Me voy por motivos familiares, para estar más con mis hijos. Me voy para hacer de padre, que llevo nueve años sin estar con ellos todo el tiempo que se merecen. Y se hacen mayores muy rápido. Me voy dejando a muchos amigos y también le debo decir que la plantilla siempre me ha dado su apoyo.

¿La cárcel rehabilita o castiga?
El principio es la rehabilitación y la reinserción social, eso es fundamental. Aunque con ello no digo que se trate de un proceso fácil.

¿Se puede erradicar la droga en prisión?
Trabajamos para ello. Es un gran problema. En Palma, de hecho, contamos con una unidad canina antidroga propia del centro, pero es cierto que no se consigue del todo poner una barrera. Es un tema complejo.

Le han nombrado director de la cárcel de Lanzarote.
Sí, como le he dicho dejo Palma por motivos familiares. Me voy satisfecho del trabajo realizado y empiezo en Lanzarote con toda la ilusión del mundo.