Las manos de la denunciante, sobre la sentencia, durante la entrevista. | Teresa Ayuga

«Tu novio cree que quiero follarte, pero para eso tendría que levantarte», «tienes un culo muy gordo», «estás más fea que antes». Estas son solo algunas de las expresiones que ha tenido que soportar Almudena (nombre ficticio) por parte de su excompañero de la banda de música de Marratxí, condenado por un delito continuado de abusos sexuales que ocurrieron entre septiembre y octubre de 2017 que es el mismo profesor apartado de la UIB en 2021 después de que alumnas le denunciaran por acoso sexual. «Fui la única que le denunció, pero no he sido su única víctima», confiesa.

Almudena quiere contar su historia ahora que la Audiencia Provincial ha confirmado la condena. Se siente algo relajada, porque dice que «se ha corroborado que lo que digo es verdad», pero, por otra parte, nota que es «un capítulo que nunca se cierra», ya que se ha enterado de que el condenado ha regresado a formar parte de la banda de música. Tenía 12 años cuando entró a la escuela. Él 16. Asegura que ya se daban episodios así «pero lo normalizaba bajo la excusa de que eran bromas. No llegas a entender, siendo menor de edad, la dimensión de los actos ni su gravedad».

Cuando este compañero regresó a la banda tras varios años, Almudena ya era una trabajadora de la Escuela, así que dejó el pasado aparte para empezar de cero con él. Pero «no solo es que los tocamientos siguieron, sino que empezó a tener una actitud distinta hacia mí. Me decía cosas como «no cabes en la foto» o «tienes la barriga blanda». Él en sus declaraciones nunca ha negado esto», relata Almudena, a quien el excompañero le llegó a pasar la baqueta desde las piernas hasta su vagina y le llegó a desabrochar el sujetador. «Nunca se dudó en la Escuela de mi testimonio, sino más bien de mi actuación ante esto. Un miembro de la Junta de la Asociación Unión Musical de Marratxí me llegó a confesar que los trapos sucios se tenían que lavar en casa. Este fue el punto de inflexión y me echaron de allí como miembro sin darme ninguna explicación», lamenta.

Sola en todo el proceso

Almudena se atrevió a denunciar el 30 de octubre de 2017. En ese momento contaba con el apoyo de dos compañeras, las cuales llegaron a testificar. En unas conversaciones por WhatsApp se puede leer cómo estas afirmaban haber sufrido lo mismo que Almudena. Una de ellas confesó que había sufrido tocamientos y otra que le hacía comentarios similares. Sin embargo, sus versiones cambiaron meses después cuando fueron citadas a declarar en sede judicial. En total, fueron 14 miembros, algunos de la Junta Directiva y otros profesores, los que declararon en contra de Almudena. La jueza sustituta recoge en la sentencia que todos venían con el ánimo de encubrir al acusado.

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Entre las declaraciones de los testigos que ratificarían esos cambios de versión, hay algunos que negaron lo que dijeron en su primera declaración judicial contra el acusado («niego haber dicho expresiones tales como él me dijo «te follaría o tienes un polvo», no sé por qué pusieron eso). Incluso esta misma testigo llega a confesar (como contradicción) que «sí recuerdo que desde que eso le ocurrió este incidente con Almudena ya no se hacen ese tipo de bromas».

La jueza sustituta señala en la sentencia que todos los testigos trataron de desviar la atención de ella en torno a extremos relacionados con la vida anterior de la denunciante. Almudena dejaría definitivamente la Escuela de Música en marzo de 2018 por presiones y falta de apoyo. «Un miembro de la Junta me llegó a decir que en este procedimiento judicial podrían pasar dos cosas si no retiraba la denuncia. Primero que si le condenaban, él sería el ‘pobrecito’ por una acción desmesurada. Si no le absolvía, acabaría yo de mentirosa a ojos de todo el mundo».

Durante todo esta pesadilla, que comenzaría en septiembre de 2017, sufrió ataques de ansiedad, y necesitó acudir a terapia psicológica durante un tiempo, además de que se le recetó ansiolíticos. Desde entonces, nadie de la Junta, ni de la Escuela, se han puesto en contacto con Almudena, a pesar de que sí hay sentencia. «El único apoyo que he tenido ha sido de forma extraoficial, de gente que ya no está en ese entorno, de algunos que no se han atrevido a ser testigos por miedo u otros que querían serlo pero han llegado tarde», asegura.

«¿Que cómo me siento? La pena que se le imponga me da igual, necesitaba que a ese hombre se le calificara de abusador sexual. No se hace nada y esa persona sigue en la banda. Me gustaría que se depuraran responsabilidades sobre aquellos que debieron actuar y no lo hicieron, y no solo eso que encima lo encubrieron».

La música era una vía de desconexión para Almudena. Desde que salió de la banda en marzo de 2017, «no he vuelto a tocar mi instrumento. No sé si algún día seré capaz de volver a sacarlo de la caja». «Me gustaría dar apoyo a las alumnas de la UIB que le denunciaron por acoso sexual, para que no se sientan como me sentí yo, porque yo lo viví como un David contra Goliat en toda regla».