Durante la intervención policial se detuvieron a tres personas.

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Agentes del Cuerpo Nacional de Policía han detenido a tres personas tras producirse una pelea en el interior de un establecimiento de ocio nocturno ubicado en el Passeig Marítim de Palma. Entre los arrestados se encuentra uno de los porteros del establecimiento, un joven marroquí de 19 años, que en el fragor de la batalla no dudó en coger dos botellas de cerveza, romperlas y con los cristales abalanzarse contra uno de los clientes con la intención de acabar con su vida.

Los otros dos detenidos son una española, de 34 años, que supuestamente agredió a otra clienta con una botella de cristal, y un venezolano de 28 años, novio de la víctima, que presuntamente profirió amenazas contra la agresora, una amiga de ésta y un empleado. El empleado está acusado de ser el presunto autor de un delito de amenazas esgrimiendo dos botellas de cristal fracturadas y lesiones contra otra clienta, amiga de la agresora, a quien empujó cayendo al suelo y sufriendo un corte en el antebrazo.

Los hechos tuvieron lugar a las 04:45 horas de la madrugada de este lunes en la discoteca Malecón, del Passeig Marítim de Palma. Todo comenzó tras una discusión protagonizada entre dos clientas y que originó una pelea en el interior del establecimiento. Una de las mujeres, supuestamente, habría arrojado una botella de cerveza de cristal contra la otra, provocándole una herida sangrante en el rostro y que tuviera que ser trasladada a un centro hospitalario.

La pelea obligó a intervenir al personal del local, siendo que uno de los empleados al objeto de separar a las partes accedió al interior y empujó a una amiga de la agresora, la cual se cayó al suelo y se cortó con unas cristales, sufriendo un corte en el antebrazo. Por otro lado, el novio de la víctima que sufrió el botellazo en la cara, supuestamente, profirió amenazas contra la presunta agresora y la amiga se ésta, quienes con motivo de la pelea se habían refugiado en el baño. El cliente fue expulsado del local por el personal de seguridad del establecimiento y una vez fuera siguió profiriendo amenazas, dirigidas también a los empleados. A partir de ese momento se inició un nuevo incidente, ya que un empleado del local cogió dos botellas de cerveza de cristal, las cuales fracturó y se lanzó contra el cliente tratando de clavarle las botellas en el abdomen sin lograr alcanzarle.

Los agentes recabaron información de los testigos y de las partes implicadas, confirmando los hechos y procediendo a la detención de tres personas. Por otra parte, el propietario del establecimiento, ante numerosos testigos y la propia Policía Nacional, no dudó en afirmar que su portero había tenido que atacar al cliente con dos botellas de cristal rotas en legítima defensa. Es decir, hizo un traje a medida a su empleado al reconocer que rompió las botellas y atacó a la víctima. Por ese motivo, el trabajador podría enfrentarse a un presunto delito de tentativa de homicidio.