Imagen del testigo que difundió la policía para tratar de localizarlo.

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Fue el objetivo durante semanas de los investigadores del crimen de Carlo Heuvelman el pasado 14 de julio en la Platja de Palma. En todas las imágenes de la agresión mortal aparecía él, móvil en mano, cerca de donde ocurrió la trágica agresión. Después de insistir hasta en dos ocasiones en un programa de máxima audiencia, el joven acudió a la policía. Pero poco ha podido aportar. Al final, y según apuntan medios holandeses, el considerado como testigo clave del crimen declaró a los funcionarios que tenía el móvil en la mano en el momento en el que el turista era salvajemente golpeado pero no grabó nada de la agresión sino que estaba enviado un mensaje.

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Tras este contratiempo en la investigación, las pesquisas siguen su curso pero cada vez resulta más complicado intentar averiguar qué ocurrió realmente aquella noche entre los arrestados y Carlo Heuvelman. De los nueve jóvenes que fueron detenidos, todos entre 18 y 20 años, por su participación en los hechos sólo uno permanece en prisión. Días atrás otros dos sospechosos que se encontraban encarcelados de manera preventiva fueron puestos en libertad, pero se sigue pensando que participaron en el crimen. El que queda preso habría sido, según la Fiscalía de los Países Bajos, el autor de la patada en la cabeza que provocó la muerte de Carlo. Se halló ADN del fallecido en su zapato.