La Audiencia Provincial de Palma. | Redacción Sucesos

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La Audiencia Provincial de Baleares ha confirmado la condena a una mujer por colocar candados con una cadena e introducir clavos dentro de la cerradura de la puerta de un vecino, supuestamente un okupa, para forzarle a marcharse. La mujer fue condenada por un Juzgado de Palma a una pena de multa por coacciones y daños. El suceso tuvo lugar en septiembre de 2020, cuando la mujer aprovechó que su vecino se había ausentado de su domicilio y estropeó la cerradura metiendo clavos. Además, puso dos candados con una cadena en la puerta de entrada del inmueble. El morador de la vivienda, que llevaba instalado en ella desde marzo, llamó a la Policía.

La dotación policial cortó las cadenas con una cizalla, pero no pudo abrir la puerta de la vivienda porque el bombín había quedado bloqueado por los clavos. Además, el perjudicado se encontró con su ropa tirada en la calle y con destrozos en la vivienda, y tuvo que contratar a un cerrajero para cambiar la cerradura, por lo que no pudo entrar en la casa hasta pasados dos días. La mujer recurrió la sentencia condenatoria alegando, entre otros motivos, que el denunciante no había acreditado ser el legítimo inquilino de la vivienda, y que éste tampoco había afirmado haberle visto cometiendo los hechos.

Sin embargo, los agentes de Policía comprobaron, a su llegada al lugar, que junto a la puerta de la acusada había herramientas y clavos que se correspondían con los colocados en la cerradura del perjudicado, y declararon que de manera espontánea había admitido que había puesto el candado --aunque negaba haber colocado los clavos--. Los testigos coincidieron en que la acusada, que no declaró en el juicio, decía tener miedo porque en el piso de enfrente de su casa vivían okupas.