Imagen de archivo de una operación antidroga llevada a cabo por agentes de la Policía Nacional en Palma. | Alejandro Sepúlveda

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Agentes de la Policía Nacional y la Policía Local de Palma irrumpieron en su casa de la calle Manacor el 13 de octubre de 2020. Sabían a lo que iban. Y lo que encontraron no defraudó: 442 plantas de marihuana que arrojaron un resultado de algo más de 30 kilos y cuyo precio en el mercado alcanzaba casi los 55.000 euros. El sospechoso quedó arrestado y fue enviado a prisión, donde estuvo hasta finales de diciembre.

Ahora, el acusado, español de 65 años, un año y cuatro meses después reconoció su culpabilidad ante la jueza de lo Penal número 7 en una sala de Vía Alemania y aceptó una pena de dos años de cárcel y el pago de una multa de 164.678 euros. Los hechos que provocaron la detención del hombre se remontan al mes de octubre de 2020. El Grupo II de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía, en colaboración con agentes de la Policía Local de Palma, consiguieron la orden judicial para registrar una casa ubicada en la calle Manacor.

El día 13 accedieron al inmueble propiedad del sospechoso y confirmaron sus presagios. Una vez en el interior hallaron 442 plantas de marihuana, las cuales se pesaron y analizaron los cogollos de 18 de ellas, y arrojaron un resultado de 1,240 kilos de cannabis sativa, que extrapolados al total resultaron ser 30,46 kilos. Puestas a la venta en el mercado ilícito se hubieran traducido en 54.892 euros. Además de la droga, los funcionarios también encontraron en la vivienda 46 transformadores y lámparas destinadas a favorecer el crecimiento de la plantación de ‘maría’. El morador del inmueble, y dueño de la plantación, quedó arrestado y un mes más tarde ingresó en la cárcel de Palma. A finales de 2020 quedó en libertad a la espera de    juicio.

Antes de celebrarse la vista, el abogado del imputado, Agustín Aguiló, alcanzó un acuerdo con el representante del Ministerio Fiscal para que la petición inicial de la acusación pública de tres años y nueve meses de prisión para el procesado se viera rebajada hasta los dos años. En una sala de lo Penal número 7 de Vía Alemania, en Palma, el imputado reconoció ante la jueza su culpabilidad y dio el visto bueno a la conformidad alcanzada por su defensa y la Fiscalía. La magistrada dictó sentencia ‘in voce’.