Imagen de archivo de policías declarando en un juicio en la Audiencia Provincial. | Redacción Digital

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La conductora ebria que mató a un motorista en un accidente en febrero de 2019 en Alfonso el Magnánimo (Palma) «seguía de fiesta en el calabozo» de la Policía Local, según un agente que intervino en la noche de los hechos, que ha descrito el estado de embriaguez de la joven. El agente de la Policía Local ha comparecido como testigo en la segunda sesión del juicio que se celebra con un Jurado en la Audiencia Provincial desde este lunes. La Fiscalía pide cuatro años de cárcel para la acusada por un delito de homicidio por imprudencia grave y de omisión de socorro. Además, solicita la privación del derecho a conducir vehículos a motor y motocicletas durante cinco años por el delito de imprudencia.

En la primera jornada, la acusada asumió la autoría del atropello, pero aseguró que no fue consciente del accidente en aquel momento. Los hechos tuvieron lugar en Palma el 16 de febrero de 2019, alrededor de la medianoche. La acusada conducía por la calle Alfonso el Magnánimo cuando realizó un cambio de dirección a la izquierda a pesar de estar prohibido y ocupó el carril contrario, embistiendo una moto conducida por un hombre de 40 años, que murió como consecuencia de las lesiones. La Fiscalía acusa a la joven de haber huido del lugar sin atender al herido ni llamar a los servicios de emergencias. Testigos del accidente fueron quienes dieron el aviso.

La noche de los hechos, el policía local que ha declarado como testigo se dirigía con un compañero en coche patrulla al lugar del atropello cuando se cruzó con la acusaba, que circulaba a gran velocidad. Según el agente, casi chocaron y tuvieron que hacer una maniobra evasiva. «Algo se nos tiró encima», ha contado. Entonces vieron que el otro coche había colisionado contra un aparcamiento de bicis, en la calle Miquel Arcas, y observaron que la conductora presentaba evidentes signos de embriaguez. «Nos bajamos y nos encontramos a la conductora, que se estaba riendo», ha dicho el agente. Además, olía a alcohol y «no aguantaba el equilibrio».

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El vehículo siniestrado tenía dos impactos diferenciados, uno en el lado del conductor y otro contra los arcos de bicicletas, y no llevaba luces. Después de llegar al lugar del primer accidente, a medida que recabaron indicios los agentes comprendieron lo que había ocurrido. El policía local ha explicado que, tras llevarla a dependencias policiales, en varias ocasiones la joven negó haber tenido ningún accidente cuando le preguntaron.

Más tarde le informaron de que había muerto un hombre al que había atropellado y entonces se puso a llorar. La víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico grave y fracturas óseas múltiples de gravedad. Finalmente, tres días después del choque, el hombre murió por una hemorragia cerebral. Sin embargo, según ha indicado el agente de la Policía Local, el hombre ya había entrado en muerte cerebral en el lugar del accidente. Este lunes la joven declaró que se había tomado «tres cervezas», y que una de ellas no se la llegó a acabar. El policía local interrogado este martes ha señalado que la tasa de alcoholemia que arrojó, en la prueba practicada en comisaría, indicaba un consumo bastante mayor. Con todo, la Policía considera que a pesar de su estado de embriaguez es imposible que no se diera cuenta del atropello al motorista. Además, antes de relacionarla con el atropello, ya presentaba un «discurso autojustificativo», con «excusas», y asegurando que era «buena persona».

Confusión

Al parecer, algunos testigos vieron a otra conductora que circulaba por esa vía y una persona la persiguió para retenerla, pensando que era la autora del atropello. Esta conductora ha explicado que vio un coche girando en dirección prohibida a gran velocidad, y que cuando ella llegó a la intersección notó que pisaba algo de plástico con el coche y se paró un momento. «No vi nada, pensé que le habría dado a una moto mal aparcada», y continuó. Después un chico con una moto le hizo parar. Pero tras examinar la Policía su vehículo y entrevistarse con ella, fue descartada como sospechosa. También ha comparecido una vecina que vio el atropello desde su balcón. Según su relato, un coche se saltó un semáforo, hizo un giro prohibido y al impactar al motorista éste salió despedido. «Llamé inmediatamente al 112», ha narrado. La vecina ha señalado que el coche pareció frenar un poco, «porque el golpe fue súper fuerte», pero luego siguió la marcha. Además de la pena de prisión y la privación del derecho a conducir, la Fiscalía pide una indemnización por un valor cercano a los 132.000 euros.