El perjudicado reside en la casa cuartel. | A. Sepúlveda

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La Policía Nacional detuvo la tarde del pasado jueves a un joven, de 20 años y nacionalidad argelina, acusado del robo con violencia de un patinente eléctrico en la calle Manuel Azaña, a escasos metros de la Comandancia de la Guardia Civil.

Lo que quizá que no sabía el delincuente, que cuenta con una larga lista de antecedentes, es que a quien se lo sustrajo, tras un intenso forcejeo, era un agente de la Benemérita de paisano que había salido de la casa cuartel a hacer unos recados.

El suceso se produjo sobre las 18.00 horas. El perjudicado acudió a un establecimiento cercano a la Comandancia de la Guardia Civil tras salir de su vivienda. Dejó su patienete, valorado en unos 1.000 euros, estacionado en la puerta de la tienda. El ladrón se encontraba en esa zona y observó el vehículo de movilidad personal.

En un momento dado, agarró el patinente y salió corriendo. El agente fuera de servicio observó todo, lo agarró y empezó un forcejeo entre ambos. Dio la casualidad que en ese instante una patrulla de la Policía Nacional pasó por delante y observó la disputa entre ambos. Los policías se bajaron del vehículo y acudieron en busca del delincuente, que abandonó el patinete y echó a correr. Se inició una persecución por el parque Wifi, Manuel Azaña y las proximidades de la calle Manacor. Tras varios minutos, uno de los policías vio al joven escondido debajo de una furgoneta y avisó a sus compañeros de que lo había localizado. Finalmente pudieron interceptarlo y arrestarlo. Se trataba de un viejo conocido de los funcionarios, que ya han detenido al mismo delincuente varias veces en los últimas semanas.