'El Pablo', en una imagen de archivo. | A. Sepúlveda

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«Bueno, familia, cuidaros todos y ya nos veremos». 'El Pablo' se ha despedido de sus familiares en la Audiencia de Palma antes de subir al furgón de la Policía Nacional que le ha conducido de nuevo al centro penitenciario de Palma. El histórico narcotraficante de La Soledad y nueve integrantes de su clan han aceptado penas que suman 21 años y medio de cárcel por comprar fincas en Palma, Málaga y Granada con dinero de la droga. Las defensas de los acusados han alcanzado un acuerdo este mañana con el fiscal. Todos los inmuebles menos uno serán decomisados. La propietaria de una de las viviendas ha rechazado que el Estado se la quede.

El líder del clan, defendido por el abogado Cristóbal Martell, se ha conformado con una condena de tres años y tres meses de cárcel y una multa de 695.000 euros. Uno de sus hijos ha aceptado dos años y tres meses y una multa de 46.000 euros y el otro, que también está preso, dos años y nueve meses de prisión y una multa de 240.000. La mujer de 'El Pablo' ha admitido dos años de prisión y una sanción de 335.000 euros. El resto de procesados han asumido sendas penas de dos años de cárcel y multas que van desde los 30.000 euros hasta los 171.000.

'El Pablo' y su clan han reconocido ante el tribunal de la Sección Primera de la Audiencia que desde 1992 y al menos hasta septiembre de 2015 blanquearon los beneficios obtenidos con la venta de sustancias estupefacientes comprando inmuebles y coches a través de terceras personas. El líder del clan era el principal beneficiario de las ventas de droga y controlaba casi todas las viviendas de la Soledad en las que se traficaba. La mayoría estaban regentadas por familiares suyos y crearon, según la Fiscalía, «una zona prácticamente impermeable a la investigación policial».

Cualquier persona que no forme parte del grupo o no sea cliente de los puntos de venta habituales era inmediatamente detectada. A cambio de esta protección, todos los puntos de venta tenían como una de sus fuentes de abastecimiento a 'El Pablo'. Sus principales colaboradores eran sus dos hijos, que cada uno de ellos regentaba una casa donde se vendía droga y supervisaban la recaudación diaria.

'El Pablo' y sus dos hijos adquirían inmuebles para «disimular y disfrazar» los beneficios de la droga. Utilizaban a familiares y personas de su entorno para que apareciesen como titulares formales de las propiedades inmobiliarias que realmente habían sido adquiridas por ellos. De esta forma ocultaban su verdadero patrimonio derivado de la venta de droga. En esta actividad colaboraba un abogado y asesor fiscal, defendido por Jaime Campaner, que ha sido condenado a un año y tres meses de cárcel y una multa de 50.000 euros. La Fiscalía pedía inicialmente cuatro años y medio para el letrado y una multa de 600.000 euros.

La mayor parte de fincas que compraron se encuentran en la Soledat, aunque también se hicieron con viviendas en Benalmádena (Málaga) y Granada y compraron un Citroën C3, un Renault Megane Cabriolet, un BMW X5 y un Nissan Z350.