Se vivieron momentos de tensión en el Passeig Mallorca de Palma. | J.A.R.

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Trabajo en equipo, profesionalidad, entrega y algo de suerte. Estos fueron los ingredientes necesarios para lograr salvar la vida de un hombre en la madrugada de este domingo en Palma.

Sobre 03:30 horas, la sala de la Policía Nacional del 091 alertaba a todas sus unidades disponibles de que un hombre intentaba quitarse la vida voluntariamente lanzándose por el torrente de sa Riera, en el cruce de Avenida Portugal y Passeig Mallorca, frente a un conocido gimnasio.

A la llegada de las primeras unidades de la Policía Nacional, los agentes observaron que dos compañeros suyos de la Policía Local de Palma estaban sujetando 'al vuelo' a un hombre que estaba ejerciendo una extrema fuerza para conseguir lanzarse al vacío. La altura aproximada del lugar en esa posición era de unos ocho metros aproximadamente. Los dos policías locales estaban a punto de ser arrastrados por el peso y corpulencia de la víctima, un colombiano de 30 años y más de 100 kilos de peso. El suicida al intentar saltar y ser agarrado por los funcionarios quedó colgado boca abajo y no cesaba de balancearse e intentar quitarse los pantalones.

Ante la delicada situación, varios actuantes sujetaron a los policías locales de los cinturones y ropa para evitar que fueran arrastrados mientras que el oficial con un cinturón de un particular ató el pie del suicida a la barandilla del torrente. A partir de ese momento se vivieron momentos de gran tensión y nerviosismo. Los minutos pasaban y las fuerzas comenzaban a fallar. Los transeúntes que pasaban por la zona, un taxista y un vigilante de seguridad, también se pararon a colaborar y formar parte de una cadena humana. El objetivo era claro: salvar la vida de la víctima y proteger a los dos policías locales que estaban sujetando en primera línea al suicida.

Rescate en Palma

Tras unos eternos minutos de espera, llegaron los Bombers de Palma. La situación era muy delicada y con suma profesionalidad y caminando por una repisa de menos de 25 centímetros, consiguieron enganchar a la víctima con cuerdas y asegurarlo. El rescate era muy complicado porque el colombiano no cesaba de intentar acabar con su vida y su colaboración con los equipos de rescate era nula.

Finalmente, con el esfuerzo de todos, se consiguió proceder al rescate del varón, sedarlo y trasladarlo hasta el Hospital Universitari Son Espases. Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando policías nacionales, locales, vigilante, taxista, bomberos, sanitarios y algunos jóvenes transeúntes que habían participado en el operativo se fundieron en un abrazo y se produjo un improvisado aplauso.

Con la satisfacción del trabajo bien hecho, pero por encima de todo, con la satisfacción personal de de que habían colaborado en salvar una vida humana, todos los allí presentes se despidieron.

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