El procesado, en uno de los asaltos, mostrando un cuchillo.

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Del 24 al 31 de octubre del pasado año perpetró cinco atracos en farmacias de Palma. Todos ellos a punta de cuchillo y cubriéndose la cara para no ser reconocido. Unas veces conseguía dinero, no mucho, y otras medicamentos. Fue arrestado por la Policía Nacional y enviado a prisión.

Este viernes, en la vista celebrada en un juzgado de lo Penal de Vía Alemania, el acusado reconoció los hechos y aceptó la pena impuesta: cuatro años y medio como autor de cinco delitos de robo con intimidación.

Horas

El procesado, de 23 años y nacionalidad española, eligió la zona de Son Rapinya y la Vileta para llevar a cabo sus fechorías. Conocía bien el lugar. El primer atraco lo cometió el 24 de octubre, minutos después de que el establecimiento abriera, a las 9.05 horas. Con una gorra y una capucha y, exhibiendo un cuchillo de 30 centímetros, exigió a dos empleados dinero y dos cajas de Trankimacín. Allí consiguió sólo 108 euros. Dos días después volvió a la carga. También temprano, esta vez antes de que abriera la farmacia. Se coló a las 8.05 horas por una puerta lateral y repitió la escena de horas antes. Escapó con 50 euros. No esperó mucho para volver a la carga. Un día. A las 14.45 horas del 27 de octubre se marchó de la botica con 20 euros, pero sin el Almax que había exigido al empleado. Veinte minutos volvió a cometer la fechoría en uno de los locales en los que había estado días atrás. Amenazó de nuevo a dos trabajadoras y huyó con 188 euros y dos cajas de tranquilizantes. Su último atraco lo cometió el 31 a las 11.00 horas. 80 euros consiguió.

La Policía Nacional lo arrestó poco después. Había quedado registrado por las cámaras de seguridad de las farmacias y, a pesar de sus intentos por no ser reconocido, dieron con él. Tras ser interceptado por los agentes, el chico justificó su actuación porque se encontraba en ERTE. El juez de guardia lo envió a prisión. De allí salió ayer para ser trasladado a Vía Alemania, donde ante la juez de Penal 2 se declaró culpable y aceptó cuatro años y medio de cárcel. Antes de la vista consignó el dinero sustraído en el juzgado, que le sirvió como atenuante.