El acusado, junto a una intérprete de alemán, en el juicio. | Guardia Civil

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«Adelgacé 50 kilos, me divorcié y mi vecino empezó a llamarme porque los perros ladraban. Lo tuve que bloquear». Una mujer relató ayer en el juicio el acoso que sufre por parte de su vecino, en La Bonanova, desde el año 2017. La perjudicada tenía una buena relación con el hombre, un policía alemán jubilado, hasta que se separó. Desde entonces, el acusado ha llamado a la policía en más de 40 ocasiones por las molestias que, supuestamente, le causan las obras en su vivienda y los ladridos de los perros de ella.

«Tengo un alquiler vacacional y este señor intenta saboteármelo. A mis inquilinos les dice que se les va a caer un muro, que soy una ladrona...», explicó la denunciante, que se encuentra en tratamiento psiquiátrico desde hace casi cuatro años a raíz de estos hechos.

«Tenemos a un señor que nos mira todo el día y nos hace fotos a mis dos hijas y a mí. Me compré una casa acristalada, que era mi sueño, y la tengo tapada. No abro las persianas y he puesto cortinas opacas». La mujer, que contrató un detective privado para demostrar el continuo acoso, declaró que el hombre nunca se ha quejado por los perros de otros vecinos. «Este señor no es un vecino normal, está obsesionado conmigo, no me deja vivir».

La mujer, que ha puesto su casa a la venta, añadió ante la jueza que no quiere una indemnización por el daño moral sufrido. «No quiero dinero de este señor, lo que sea de indemnización lo donaré a una ONG. Yo quiero recuperar mi vida».

El acusado reconoció que ha interpuesto más de una decena de denuncias en el Ajuntament de Palma y en la Conselleria de Turisme por las obras que realiza la mujer, «porque utiliza un terreno del Consell como jardín privado». El hombre, que se dedica a la compraventa de sellos, negó que hiciera fotografías a la denunciante y a sus dos hijas menores. «Me asomo a la ventana para ver los sellos a contraluz».

Admitió que las quejas que ha interpuesto han sido por los ruidos de las obras que realizan los albañiles en la casa de la afectada y por los ladridos nocturnos de los perros de la denunciante.

La Fiscalía pide una condena de un año de cárcel para el hombre por un delito de acoso y que indemnice a su vecina con 8.000 euros. El juicio se tuvo que suspender este miércoles por problemas técnicos con las videoconferencias y se retomará el mes que viene.