El procesado, este lunes, en la Audiencia Provincial de Palma. | A. Sepúlveda

2

Vicente A. conoció en 2017 a una mujer en una iglesia evangélica de Palma donde ambos solían acudir. Hicieron buenas migas. Hasta tal punto que él la contrató como niñera para que cuidara de sus dos hijos menores. El hombre descubrió que la mujer tenía una hija de 13 años con una discapacidad del 33 por ciento. A pesar de ello el imputado se ganó la atención de la joven y mantuvo relaciones sexuales, algunas sin protección, con ella. Un total de siete de febrero a junio de ese mismo año, momento en el que la víctima decidió explicar a su madre lo ocurrido.

Este lunes, en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, admitió los hechos y se declaró culpable de un delito de abusos sexuales a menor de 16 años. Aceptó una pena de diez años de prisión y siete de libertad vigilada. Asimismo tendrá que indemnizar a la chica en 15.000 euros, de los que 6.000 ya fueron consignados en el juzgado antes de la vista.

Regalos

En el proceso de acercamiento a la joven, el acusado, de nacionalidad ecuatoriana, se intercambiaba mensajes con la menor y para su cumpleaños, en abril, le regaló un teléfono móvil. Una vez ya ganada su confianza, a pesar de que conocía la discapacidad que tenía la chica, empezaron a tener lugar las relaciones sexuales. Concretamente en febrero de 2017 y se prolongaron hasta el mes de junio.

Ambos quedaban y el imputado pasaba a recoger a la niña con su furgoneta. Una vez juntos se desplazaban a la vivienda del varón. Siempre que esto ocurría la madre de la víctima se encontraba trabajando, dato que conocía el procesado y con el que contaba a la hora de planear los encuentros entre ambos. En ese periodo de tiempo mantuvieron al menos siete encuentros íntimos. Varias veces el hombre no utilizó protección y cuando esto ocurría, el ya condenado le entregaba a la menor una pastilla anticonceptiva. Meses después, la niña, que padece un retraso madurativo que da lugar a un grado de discapacidad del 33 por ciento, le contó lo ocurrido a su madre. Esta, alarmada, decidió denunciar lo hechos ante la Policía Nacional, que investigó al por aquel entonces sospechoso. Un mes más tarde, en julio, un juzgado de Instrucción de Palma acordó como medida cautelar la prohibición para el hombre de acudir al domicilio de la perjudicada así como frecuentar los lugares a los que ella iba y también la madre. También se le impidió tener algún tipo de contacto por cualquier vía con ambas.

En la vista celebrada en la Audiencia de Palma, el acusado reconoció los hechos. Antes su abogado defensor alcanzó un acuerdo con la representante del Ministerio Fiscal para que la pena inicial solicitada quedara rebajada. Para ello el imputado consignó en el juzgado 6.000 euros, hecho que le sirvió para que le apreciaran el atenuante de reparación parcial del daño.

Conformidad

Inicialmente la Fiscalía pedía para el hombre doce años de prisión y el pago de una indemnización de 15.000 euros. Tras el acuerdo de conformidad entre las partes la pena quedó fijada en diez años y en siete más de libertad vigilada. Tendrá además que abonar los 9.000 euros restantes para alcanzar los 15.000, que es la cantidad exigida por los daños morales ocasionados a la perjudicada. Ahora, el acusado espera en su casa la orden para entrar en el centro penitenciario de Palma.