El procesado hizo caso omiso de las indicaciones de los policías locales para detenerse. | Archivo UH

Protagonizó una huida de película. Así se tuvo que sentir el acusado, de nacionalidad británica, la madrugada del 17 de octubre de 2015. Afortunadamente nadie acabó herido. Esa noche el hombre se saltó hasta tres semáforos en rojo para no ser interceptado por la Policía Local de Palma. El imputado admitió los hechos ante la juez de lo Penal número 7 de la capital balear y aceptó una pena de seis meses de prisión como autor de un delito contra la seguridad vial.

El incidente tuvo lugar minutos antes de las cinco de la madrugada. El procesado conducía un Mini Cooper, propiedad de su padre. En la calle Caro de Palma se saltó un semáforo en rojo y fue visto por una patrulla de la Policía Local, que salió tras él. Se pusieron a su altura y le pidieron que se detuviera. Pero el hombre hizo caso omiso.

En ese mismo momento, el acusado dio marcha atrás y emprendió la huida. En su camino se topó de nuevo con semáforos en rojo, en Passeig Mallorca y calle Catalunya, que se saltó. Circulaba a gran velocidad, tanto que el resto de vehículos que transitaban por esa zona de la Palma tuvieron que reducir la marcha para evitar colisionar con él. En su travesía por la calle Murillo, restingida a 30 km/h, llegó a circular a 70 sin respetar ningún tipo de señal de tráfico.

Su huida finalizó en el cruce de Joan Miró con Plaza Francesc Roselló Pintor. No es que se detuviera. Colisionó con unos contenedores de Emaya y a su vez golpeó a dos vehículos que se encontraban allí estacionados. Allí mismo fue detenido por los agentes de la Policía Local de Palma.

El imputado, tras un acuerdo de conformidad entre su abogado y el representante del ministerio fiscal, aceptó seis meses de prisión y la retirada del carnet de conducir durante un periodo de dos años