Angélica Pastor tras una comparecencia judicial este verano. | Alejandro Sepúlveda

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El Juzgado de Instrucción 2 de Palma ha decretado el archivo provisional de la denuncia por el espionaje a Ultima Hora por parte del equipo de la concejala Angélica Pastor sin aclarar por qué acabó esa grabación en manos de un policía nacional.

Una reunión entre esta edil y periodistas de este diario fue grabada de forma subrepticia el 4 de marzo de 2016 y apareció más tarde en un pen drive en poder del exjefe del Grupo de Blanqueo de la Policía Nacional, ahora imputado por las irregularidades en la investigación del ‘caso Cursach’.

La denuncia presentada por el director del diario, Miquel Serra, ante la Policía Nacional planteaba que ninguno de los intervinientes en la reunión, ni siquiera Pastor y su jefe de prensa, Robert Mena, habían autorizado que esa grabación terminara en manos del Grupo de Blanqueo. El segundo afirmó que había entregado el pen drive con la grabación borrada al entonces ‘número dos’ de la concejalía, Martí Capó. Los hechos fueron denunciados ante una posible revelación de secretos.

El expediente judicial apenas tiene una veintena de páginas y no constan investigaciones adicionales de la Policía Nacional sobre por qué se entregó al inspector de Blanqueo.

La magistrada ha dictado un auto en la que descarta la existencia de revelación de secretos por dos motivos: la grabación fue realizada por uno de sus intervinientes, Robert Mena, y porque no se desvelaron datos de carácter personal sino que la reunión tuvo un tono profesional.