El acusado y su mujer, durante el juicio celebrado esta mañana en la Audiencia de Palma. FOTO: Alejandro Sepúlveda

Un mecánico de Palma ha aceptado una condena de cinco años de cárcel por estafar más de 400.000 euros a una anciana y a su hija. La mujer del acusado se ha conformado con dos años de prisión. El tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial ha tenido en cuenta la circunstancia agravante de reincidencia en el hombre, que cuenta con varias sentencias por estafa, falsedad documental, alzamiento de bienes y hurto, y la atenuante de dilaciones indebidas en ambos casos. El procesado ha asumido una multa de 720 euros y su pareja otra de 540.

Los hechos tuvieron lugar entre 2012 y 2014. El mecánico, de 49 años y origen peruano, entabló amistad con una mujer en el taller que regentaba el acusado en Palma. El hombre tenía una relación de confianza con la perjudicada, de 83 años, y sabía que disponía de diversas propiedades.

El procesado, que cuenta con numerosas condenas por estafa, falsedad documental, alzamiento de bienes y hurto, se aprovechó de su edad avanzada y de la relación de confianza que tenía con ella. De esta manera le solicitó que le ayudara a conseguir dinero para no ingresar en prisión. Le dijo que le presentaría a varias personas que intermediarían entre ella y unos prestamistas privados que hipotecarían sus bienes y obtendrían dinero en efectivo para el encausado. El mecánico le informó que se lo iría devolviendo con los beneficios que obtuviera en su taller y con el apoyo de una persona ficticia que le ayudaría con su supuesto hotel.

El hombre sabía de antemano que no iba a hacer frente a las cantidades que le entregara la víctima. La mujer del mecánico, también acusada, introdujo a la octogenaria en un entramado de préstamos que le llevó a hipotecar sus cinco propiedades y una de su hija, que había otorgado un poder general a favor de su madre en el año 1998.

El 26 de abril de 2012 empezó el fraude continuado. La perjudicada constituyó ante notario una hipoteca sobre una finca de su propiedad en Son Nou, Valldemossa, para garantizar las obligaciones de pago derivadas de un préstamo mutuo de 83.000 euros. La finca se tasó en 142.000 euros. La mujer se vio forzada a hipotecar todos sus bienes, valorados en más de 400.000 euros, hasta que se destapó la estafa.

El importe de todos estos préstamos era entregado a los acusados y a los diferentes intermediarios que participaban en las diversas operaciones en concepto de comisiones e intereses y eran exigibles a la octogenaria y a su hija. El hijo de la mujer de avanzada edad abonó una serie de cantidades que ascienden a 247.000 euros para hacer frente a las diferentes hipotecas.