El policía local de Alcúdia, a la derecha de la imagen, necesita asistencia médica urgente porque tiene dificultades respiratorias, que podrían estar relacionadas con el coronavirus. Su mujer ya dio positivo en esa enfermedad y él teme que también la haya contraído. | R.S.

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Atrapado en la selva amazónica y con síntomas de coronavirus. La situación del policía local de Alcúdia Diego Fuentes es extrema. El agente y su mujer visitaron a la familia de ella, que son indígenas, en aquel remoto lugar y cuando llegó la pandemia ambos se quedaron atrapados, sin poder regresar a España. Ahora, el policía mallorquín hace un llamamiento desesperado a través de Ultima Hora para que sean repatriados.

«Llevo dos noches sin dormir porque sufro insuficiencia respiratoria, que es uno de los síntomas claros del virus. Mi mujer ya lo ha pasado. Aquí no hay ni luz, ni agua corriente, ni nada. Estamos en la selva amazónica y necesitamos ayuda urgente», contó por teléfono a este diario.

De vacaciones

El policía municipal, que lleva semanas pidiendo ayuda a la embajada española en Perú y también ha escrito cartas, por ejemplo, a la alcaldesa de Alcúdia, relata que su mujer es indígena nativa de la selva amazónica de Perú, en la provincia de Loreto, cuya capital es Nauta. Llegaron para visitar a la familia de ella, ya que del 14 de febrero al 29 de marzo él tenía vacaciones. Cuando estaba apurando sus últimos días en aquella comunidad, estalló la pandemia.

Sucesos. Policía de Alcúdia atrapado en el Amazonas 4.jpg
El mallorquín, con una serpiente muerta.

Suspendieron todos los vuelos, tanto internos como externos, y no pudo tomar los de repatriación de españoles porque era imposible salir de la selva amazónica en esas circunstancias: «Hace unos días hubo un vuelo humanitario a Madrid desde Lima, pero yo me encuentro a dos horas y cinco minutos de trayecto aéreo desde Iquitos y a tres días por vía fluvial hasta ese lugar, así que con la prohibición de los vuelos nacionales me es imposible». Los días en la selva no son fáciles para el mallorquín: «Aquí, el que tiene dinero hace lo que quiere. Pero la inmensa mayoría son muy pobres. Casi no hay medicinas, ni mucho menos hospitales como los que tenemos en nuestra isla. Incluso algunos médicos trapichean con los medicamentos. Las casas no son tal, son chabolas. Cabañas. La muerte te la encuentran a cada paso. Hay víboras y serpientes por todo».

Los compañeros policías de Diego también se están movilizando para conseguir su repatriación: «Cada día que pasa estamos más desesperados».