Un carterista detenido por la Policía Nacional. | Alejandro Sepúlveda

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La Policía Nacional culmina la ‘operación verano’ en la Platja de Palma con los índices de detenidos más altos de los últimos años. Al cierre de temporada estival, los agentes del CNP practicaron un total de 426 detenciones y procedieron a la imputación de otras 265 personas.

Las cifras facilitadas son demoledoras. Las actuaciones policiales se multiplicaron y se realizaron de manera continuada y, especialmente en fines de semana y de noche. Los agentes montaron operativos contra la trata de seres humanos, explotación sexual, laboral, robos con violencia, así como contra los hurtos especialmente en la playa por la noche.

La gran mayoría de estos delitos fueron perpetrados con frecuencia aprovechándose de la nocturnidad, el estado etílico de las víctimas, la actividad ‘amorosa’ de algunas parejas y los baños nocturnos. La tipología de los delitos es muy distinta. Los datos reflejan dos intentos de homicidios, 30 violencias de género, 28 lesiones y amenazas, 6 agresiones sexuales, 34 robos con violencia, 30 tráficos de droga, 149 hurtos, 37 reclamaciones judiciales y 28 daños contra el patrimonio, entre otros.

Los detenidos se dividen en 38 nacionalidades distintas. El ránking de delincuencia está encabezada por los españoles, con 136 arrestos. Le siguen los senegaleses con 52, rumanos y 40 alemanes. La Policía Nacional se ha convertido en el azote de la delincuencia y los resultados así lo avalan. La desarticulación de importantes bandas y la implantación del ‘equipo Alfa’, nueva unidad especializada en la lucha contra grupos criminales, han conseguido los objetivos marcados por la Jefatura a petición de los comerciantes y residentes.

Cada día se presentan más de 40 denuncias por robo en el Distrito Playa. Los funcionarios detienen a los chorizos y tras presentarlos ante la autoridad judicial, a las tres o cuatro horas, ya están de nuevo en libertad. Estas polémicas decisiones judiciales crean cierta impotencia en el seno policial.