El hombre ha caído de una altura de 15 metros. | Michel's

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Vacaciones dramáticas. Un turista holandés de 60 años de edad, que había alquilado un lujoso chalet sobre unos acantilados entre Cala Falcó y Cala Vinyes (Calvià), falleció este sábado después de que la barandilla de la finca cediera y cayera a las rocas desde quince metros de altura. Su familia estaba con él cuando se produjo el terrible accidente.

De acuerdo con los datos facilitados por los equipos de emergencia, la caída mortal se produjo sobre las cuatro y media de la tarde, cuando el veraneante estaba en la terraza de la vivienda de alquiler vacacional, junto a la piscina. Al parecer, a uno de sus hijos se le cayó una pelota y el varón trató de recuperarla con un salabre (gambaner).

En ese momento, el señor se apoyó en una barandilla de aluminio que separaba la piscina del acantilado y, por causas desconocidas, parte de la estructura cedió y él cayó desde quince metros de altura. El impacto contra las rocas, junto al mar, fue terrible y los investigadores creen que falleció en el acto. La familia, horrorizada, pidió ayuda a gritos y poco después llegaron los bomberos de Calvià, apoyados por el grupo de rescate de Sóller; la Policía Local, la Guardia Civil y las ambulancias. Cuando llegaron al acantilado, la víctima se encontraba en parada cardiorrespiratoria y durante cuarenta y cinco minutos le realizaron tareas de reanimación, aunque al final fueron inútiles y los médicos confirmaron la defunción. Los sanitarios también atendieron a los familiares, que estaban en estado de shock. De hecho, algunos psicólogos acudieron a ese enclave de Calvià para intentar ayudar a los allegados, que fueron testigos del accidente.

La Benemérita se hizo cargo de la investigación y examinó la vivienda alquilada, en concreto el tramo de barandilla que cedió. Los datos que han trascendido apuntan a que el turista holandés, junto a su esposa, hijos, y las parejas de estos últimos, pasaba unos días de vacaciones en Mallorca y habían alquilado ese lujoso chalet entre Cala Falcó y Cala Vinyes. Los turistas ya habían comido y estaban disfrutando de la tarde junto a la piscina, entre juegos y risas. Nada hacía presagiar que minutos después la barandilla de aluminio cedería y el cabeza de familia se precipitaría al acantilado.

El juzgado de guardia de Palma fue informado del fallecimiento y la Guardia Civil está confeccionado un informe sobre las circunstancias.