La Guardia Civil detuvo al docente a principios del año 2015. | Alejandro Sepúlveda

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Comentarios de índole sexual, insultos y humillaciones a chicas de 14 y 15 años en clase y delante de sus compañeros. A.A., maestro de Ciencias Sociales del colegio La Salle, de Inca, se declaró este lunes en un juzgado autor de cinco delitos de trato degradante hacia otras tantas alumnas.

Asume un año de prisión por cada uno de ellos, pero por un acuerdo entre la Fiscalía, su defensa y los abogados de las víctimas, esa condena se sustituirá por una multa de 11.000 euros. Además, durante una década queda inhabilitado para dedicarse a la docencia y tampoco podrá acercarse ni contactar con ninguna de las víctimas durante ese tiempo.

El docente admitió los hechos relatados por el escrito de conclusiones de la Fiscalía. Incluye que el profesor pidió a una de las alumnas que se grabara junto a su novio y le enviara los vídeos. A esta misma, que tenía 15 años le ofreció las preguntas de un examen. A cambio: «Cuando tengas 18 años y ya no estés en el colegio, tendrás que tener conmigo una noche de pasión». Por el patio, en voz alta, preguntaba si alguien tenía fotos de dos alumnas en bikini o desnudas. A otro grupo de estudiantes les dijo que le permitía subir en el ascensor de profesores: «Si os dejáis tocar».

Con otras dos alumnas, representadas por la letrada Isabel Fluxà, el profesor se comportaba como un abusón más con comentarios como «puta gorda», «fea, vete a tu clase» o «mejor guárdate la cara en una bolsa». Según la Fiscalía: «Cuando eso ocurría dentro del aula, muchos de los compañeros de clase le seguían el juego al acusado, riéndose también de la menor». Ese menosprecio se reprodujo, según aceptó el profesor, con otra de las alumnas. A esta menor le llegó a dar una bofetada en la cara y luego le dijo: «Tú te callas la boquita, a ver si te voy a tener que tocar la cara otra vez».

La denuncia desembocó en la detención del profesor por parte de la Guardia Civil a principios de 2015. En el acuerdo queda fuera la agresión denunciada por la directora del centro, a la que habría dado un puñetazo, porque sería una lesión leve ya despenalizada. El acusado aceptó y los hechos y se beneficia de un atenuante por reparación del daño ya que ha indemnizado a las cinco alumnas víctimas de las vejaciones.