El chalet de Peguera donde fue detenido el ultraderechista alemán. | A. Sepúlveda

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No salía nunca del lujoso chalet que alquiló junto a su novia, en Peguera. Pero el lunes, Michael Leopold S. se relajó y cometió su único error: salir a la calle a tirar la basura. Fue entonces cuando los guardias civiles que llevaban días vigilándolo, discretamente, se abalanzaron sobre él y lo capturaron.

Tal y como adelantó este miércoles en primicia Ultima Hora, el nazi alemán detenido en Mallorca estaba siendo buscado por las autoridades de su país por la fabricación de una bomba, que fue desactivada el pasado 17 de febrero en una urbanización de Burglengenfeld, en el estado de Baviera. Días después, en una espectacular operación policial, especialistas antiterroristas asaltaron su casa, pero él había huido. Desde el principio se sospechó que había viajado a España, y después se concretó que Mallorca había sido su destino. Llegó con su novia, que sigue en la Isla, y alquilaron un lujoso chalet de la calle Gavines de Peguera. Por esa misma casa, en verano, los turistas pagan 5.000 euros a la semana. Tras confirmar que el ultra había entrado en Mallorca, el Grupo de Información de la Guardia Civil fue estrechando el cerco de forma discreta, pero implacable. Michael Leopold no salía nunca de casa. Ni de noche ni de día. Los investigadores creen que era consciente de que en su país estaba siendo buscado intensamente y que podían haberle seguido la pista hasta Mallorca.

El lunes todo cambió. El joven salió a la calle, a tirar la basura, y de repente fue rodeado por numerosos agentes, que no le dieron opción a resistirse. A continuación, los funcionarios entraron en la casa y la sometieron a un registro exhaustivo, en busca de documentación de interés. Sus dispositivos móviles fueron intervenidos. En principio, según las fuentes judiciales consultadas, no se halló ningún indicio que lo vincule con actos terroristas ni con acciones violentas.

El supremacista fue detenido y trasladado a los calabozos de la Comandancia y al día siguiente pasó a disposición judicial. Por videoconferencia, la Audiencia Nacional le comunicó los cargos que pesaban contra él y se decretó su ingreso en la prisión palmesana. Las autoridades alemanas ya han solicitado formalmente su extradición. Mientras, Michael Leopold sigue manteniendo que él no fabricó la bomba colocada en Burglengenfeld.

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