Momento del juicio. | Guillermo Esteban

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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares ha absuelto a un hombre que estaba acusado de entrar en casa de su expareja y agredirla sexualmente en Incaa, hechos por los que la Fiscalía pedía una pena de 11 años de prisión.

La Audiencia ha tomado esta decisión ante «las dudas de credibilidad» que ha suscitado a la Sala la declaración de la víctima. Los magistrados señalan que la declaración de la denunciante fue «errática» y no «demasiado coherente desde el punto de vista de la lógica interna y del curso normal de los acontecimientos por ella relatados».

También valoran las circunstancias personales de la denunciante, que había presentado «pluralidad de denuncias contra el acusado sin resultado alguno y contra otra pareja que tuvo, también por violación»; que una vecina la describiera «como una persona fabuladora y mentirosa»; o que en la fecha de los hechos mantenía con el acusado una discusión sobre la custodia de la hija de ambos. Por ello, aplicando el principio 'in dubio pro reo', la Audiencia ha inclinado la balanza en favor del acusado y ha dictado una sentencia absolutoria.

Durante su declaración, el acusado negó los hechos y aseguró que era la mujer la que le chantajeaba con tener relaciones sexuales. Según ha dicho, si no tenían relaciones, ella le amenazaba de «no volver a ver» a la hija que tienen en común. «Me dijo que si tenía sexo con ella una vez a la semana, la podría ver», relató.

Así, el acusado reconoció que había entrado en la casa de la denunciante pero porque le abrieron ya que él no tenía llave, y admitió también que hubo relaciones sexuales pero que fueron consentidas. Asimismo, los médicos forenses que atendieron a la mujer de urgencia, declararon que la víctima «no tenía lesiones».