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Antonio Sánchez, el empresario que ejecutó el pozo de Totalán (Málaga) al que cayó el pequeño Julen el 13 de enero, ha dicho este miércoles a Efe que siempre hace «bien» su trabajo, en alusión a que tapó el orificio con una piedra, y que reiterará esta versión cuando declare en sede judicial.

Sánchez ha asegurado que no puede decir en el juzgado «ni más ni menos» que lo que ya indicó a los investigadores de la Guardia Civil que le tomaron declaración tras el suceso, porque lleva «cuarenta años haciendo este trabajo» y lo hace «siempre bien».

En ese momento, el pocero manifestó que taponó la boca del pozo, pero que su actuación fue posteriormente modificada por unos movimientos de tierra en la zona.

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Al preguntársele si ha contratado ya a un abogado que se encargue de su defensa en caso de que sea citado a declarar por la presunta comisión de algún delito, ha señalado que tiene «de todo».

En cuanto a su situación por lo ocurrido, ha explicado que está desolado y que su mujer está «peor», y ha precisado que «todo el mundo se ha acordado de la familia del niño», pero a ellos les han «dejado abandonados».

Sánchez ha relatado que esta mañana ha acudido al cuartel de la Guardia Civil de Vélez-Málaga «sobresaltado», ya que un conocido que estaba en la Ciudad de la Justicia de Málaga le había llamado para decirle que «había muchos periodistas» esperándole «porque tenía que declarar».

El pocero ha dicho que estos días no le está cogiendo el teléfono «a casi nadie», por lo que ha pedido en el cuartel que lo avisen si tiene que ir a declarar, pero le han dicho que le llegará «una carta certificada».