Pep Prats, Jaime Bosch y Mateu Crespí, en la puerta del gimnasio. | A. Sepúlveda

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Los policías locales Jaime Bosch y Mateo Crespí, junto al bombero Pep Prats, lograron salvar la vida de un cliente de un gimnasio de Palma que tras sufrir un infarto cayó desplomado en el suelo.

Los funcionarios del Ajuntament de Palma que se encontraban fuera de servicio estaban en las instalaciones del gimnasio s'Aigua Blava de Palma. «Recuerdo que en un momento dado escuché un fuerte estruendo. Al girarme observé a un hombre tendido en el suelo y a varias personas a su alrededor. La víctima estaba en una bicicleta estática y de golpe se desplomó. Estaba en el suelo con convulsiones, el cuerpo rígido y mucha gente alterada. Los dos compañeros de la Policía Local de Palma -que estaban entrenando- acudieron en su auxilio y lo colocaron en posición de seguridad. En ese instante, llegué y tras identificarme como bombero ellos hicieron lo propio y me indicaron que eran policías. Mientras tanto, el personal del centro procedió a dar aviso a la central de emergencias del 112», apunta Pep Prats.

«Se vivieron momentos de tensión. El hombre comenzó a ponerse azul y no cesaba de jalear. Solicitamos que nos dejaran el botiquín, el Oxidoc y el desfribilador. Mientras tanto, los agentes comenzaron a realizar las compresiones torácicas. Rápidamente les quitamos la camiseta, colocamos los parches y el desfibrilador soltó una descarga. Acto seguido, llegó una ambulancia medicalizada del SAMU-061 y se hizo cargo del paciente», concluye Prats.

Por su parte, el paciente permaneció unos días en coma, pero ahora se recupera favorablemente. La rápida y efectiva actuación de los tres funcionarios les ha convertido en auténticos héroes. El personal sanitario les felicitó y reconoció su trabajo.