La Policía Local de Palma, junto a los perros de la Unidad Canina al año de su inauguración. | T. Ayuga

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La Policía Local de Palma está ultimando el cierre definitivo de la UCAN (Unidad Canina). En la actualidad se trata de una unidad totalmente irrelevante en el organigrama policial debido a que tan sólo hay un perro operativo que puede prestar servicio.

Tras alcanzar algunos animales la edad de jubilación, la jefatura optó por no adquirir nuevos perros y tampoco aceptar cesiones. De esta forma, el futuro de la unidad tiene los días contados. Su elevado coste de mantenimiento, instalaciones y el importante número de agentes la hacen inviable en la situación actual en la que se encuentra la Policía Local de Palma. Actualmente la base de la UCAN está fijada en el Castell de Bellver, junto a la Policía Montada y cuenta con un oficial instructor y cuatro policías guías. Muy lejos del arranque de la Unidad Canina en el año 2012.

En aquella fecha, la misma estaba compuesta por nueve policías, un oficial y seis perros cuya misión era la de apoyar a los grupos operativos del GAP, USEI y UII, además de patrullar parques, jardines y centros escolares. Los agentes caninos estaban especializados en la detección de sustancias estupefacientes y control de seguridad.

En 2015, una agente de la Policía Local de Palma de la Unidad Canina (UCAN) fue hospitalizada después de que su perro adiestrado la atacara en las instalaciones de Son Toells. La agente sufrió un mordisco importante en un brazo y quedó ingresada en la Mutua Balear. Los agentes de la UCAN se encontraban ese día trabajando con sus perros.

Unos son los llamados de «intervención policial», que llevan bozal y se les instruye en técnicas de defensa. Los otros son los canes utilizados para detectar drogas. El pastor alemán que mordió a su guía está en este último grupo. Al parecer, se encontraba mal y cuando la policía se acercó a él le mordió en un brazo.

Animal sacrificado

El cuartel de San Fernando se inició una investigación para aclarar las circunstancias del ataque del perro a su guía. Arak, el can, quedó aislado, en cuarentena y poco después fue sacrificado. Desde esa fecha, la unidad ha quedado relegada a tareas secundarias.