El testimonio del forense refuerza la tesis de que la periodista sueca fue torturada por Madsen

| Copenhague |

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La abogada del inventor danés Peter Madsen, Betina Hald Engmark (c), llega a una sesión de su juicio en Copenhague, Dinamarca.

La abogada del inventor danés Peter Madsen, Betina Hald Engmark (c), llega a una sesión de su juicio en Copenhague, Dinamarca.

Efe

El testimonio de la forense en el caso del asesinato de una periodista sueca en un submarino en Dinamarca el año pasado reforzó este jueves la tesis de la Fiscalía, que apunta que el acusado, el inventor danés Peter Madsen, torturó y mató a Kim Wall antes de descuartizarla.

Los análisis apuntan a que al menos la herida con arma blanca en el tórax y una decena de cortes e incisiones en la parte externa de los genitales de Wall fueron hechos mucho antes de las siete horas que Madsen asegura que pasaron desde que había fallecido.

«Pensamos que las lesiones en los órganos sexuales debieron ser practicadas cerca del momento de la muerte», dijo al tribunal la médica jefe del Instituto de Medicina Forense de Copenhague, Christina Jacobsen.

Jacobsen admitió que no se puede saber con seguridad la causa de la muerte -que cree ocurrió por estrangulación o decapitación-, ya que la cabeza permaneció en una bolsa en el mar durante varias semanas hasta que fue encontrada por la policía.

No obstante, cuestionó la versión de Madsen de que murió asfixiada por el monóxido de carbono emitido por el sumergible mientras él estaba en cubierta, ya que de ser así el submarino se habría calentado de forma rápida y violenta y eso habría dejado quemaduras en el cuerpo.

Además, el análisis de los pulmones no muestra restos del gas, aunque el resultado de esta prueba ha sido desechado porque no se realizó hasta finales de octubre, después de que el inventor diese esa nueva versión de la muerte de la periodista, que ha mantenido desde entonces.

En el juicio testificó también este jueves el novio danés de Wall, que confirmó que la pareja celebraba una fiesta de despedida con amigos en el puerto el 10 de agosto, días antes de mudarse a vivir a China.

La reportera sueca, que había contactado en marzo a Madsen para hacerle una entrevista, lo llamó ese día para intentarlo de nuevo, y tras visitarlo en su taller -situado en la misma zona-, volvió junto a su novio para contarle que había aceptado y que la harían en el submarino, aunque a ella le daba un poco de miedo.

«Quería ir con ella, me daba curiosidad y envidia. Me preguntó si quería ir, justo le iba a decir que sí, pero rechacé la idea porque teníamos invitados», declaró el novio.

Al no tener noticias suyas y no poder contactarla, avisó a la Policía y a los servicios de rescate de madrugada.
«Entonces salí a dar un paseo en bicicleta por el puerto, algo tenía que hacer. Me encontré a una mujer que resultó ser la esposa de Madsen. Me gritó y me dijo que dejara de preguntar por el submarino», declaró hoy al tribunal.

Madsen, un héroe nacional por sus diseños de submarinos y proyectos espaciales, reapareció a la mañana siguiente al sur de Copenhague, solo, y tuvo que ser rescatado tras hundir de forma deliberada su submarino, según ha demostrado la investigación.

El inventor, que ha ido cambiando su declaración a medida que los trozos del cuerpo eran rescatados del mar en una búsqueda que ha durado varios meses, está acusado de homicidio, relación sexual sin coito y trato indecente del cadáver, único delito que admite.

El fiscal pide cadena perpetua o, en su defecto, custodia, una pena prorrogable de forma indefinida para presos especialmente peligrosos y que también reclama en su dictamen el Consejo de Medicina Forense, que tras un examen mental lo califica de «perverso», «desviado sexual» y con rasgos psicopáticos.

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