El animal falleció en Son Reus después de cuatro días. | Alejandro Sepúlveda

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Una negligencia cruel y mortal y ha terminado con el dueño de un perro condenado al máximo posible por maltrato animal. Un vecino de Palma aceptó un año de prisión por dejar morir a su perro de hambre y mantenerlo en unas condiciones pésimas durante meses. El acusado vivía en la calle Francisco Albertí de Palma y fue denunciado por su propio hermano ante la Policía Nacional.

El animal permaneció varios meses atado en el patio de la casa. La cuerda era muy corta y casi no permitía que el perro se levantara y mucho menos que se pusiera en pie. La situación escandalizó al hermano del acusado que avisó de lo que ocurría. Cuando los agentes llegaron se encontraron con un animal famélico y que apenas se movía. Fue trasladado a la perrera de Son Reus donde se le intentó recuperar. No fue posible y, a los cuatro días, las consecuencias de la severa malnutrición que tenía el animal provocaron su muerte.

En un primer momento, el acusado negó tener en una situación de abandono al animal y explicó cómo se encontraba en una enfermedad. Sin embargo, el perro nunca había acudido a un veterinario, no tenía tampoco chip.
En el juicio el acusado aceptó los hechos y se conformó con una condena de un año de prisión.