El sacerdote y Gladis, de la residencia sacerdotal, ayer, en la Jefatura de Policía.

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Joan Darder no gana para disgustos. El canónigo de la Catedral, que hace unos meses fue agredido por el sacerdote Alfredo Miralles en un sonado episodio, denunció ayer en la Jefatura de Policía de Palma que ha sido víctima de una supuesta estafa en la venta de billetes aéreos. Hay otros cuatro afectados.

«Contacté con D. C. A. porque podía conseguir vuelos baratos si le pagabas con meses de antelación. Le pagué 1.385 euros por un billete que hacía escala en Madrid, Buenos Aires, Guayaquil y Lima. Aparte iba el hotel. En total, eran unos 1.800 euros. Mi amiga Gladis, que trabaja en la residencia sacerdotal, también compró tres billetes para su hermana, cuñado y sobrino, y le costaron otros 1.800 euros aproximadamente», contó ayer Darder, a la entrada de la Jefatura de Policía.

Primero llegaron los problemas para Gladis, que vio como el vendedor le cambiaba la fecha del viaje, de forma reiterada: «Esos cambios produjeron un grave perjuicio económico a mi familia y a mí. Siempre me decía que no me preocupara, que iba a viajar mañana. Pero el viaje nunca llegaba», añadió Gladis. Darder, por su parte, sufrió un engaño similar: «Ese hombre vive anclado en el futuro: siempre te dice que el vuelo se retrasa un día, pero al final es todo una estafa».

Local por horas

El canónigo, cuando presionó al vendedor, fue recibido en un local de la calle Bisbe Maura, pero luego descubrió que era un despacho alquilado por horas. Finalmente, perdió su dinero y tuvo que pagar otro pasaje, que le costó otros 2.100 euros. «Los 3.000 euros totales que me ha costado la broma me suponen un buen problema, es mucho dinero. Me indigna que ese hombre estafe a los pobres. Mi viaje era por motivos familiares y también pastorales y de descanso, porque son mis vacaciones. Por ahorrar 500 euros, mira cómo me encuentro ahora».