Durante tres días los equipos de rescate se movilizaron en busca de la turista desaparecida. Ayer fue hallada muerta. | Alejandro Sepúlveda

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Después de tres días de intensa búsqueda, ayer por la tarde se cumplieron los pronósticos más negros y la turista belga desaparecida en Son Servera apareció muerta en aguas de Cala Bona. El cuerpo estaba desnudo, destrozado y encajado entre unas rocas y la Policía Judicial de la Guardia Civil de Manacor se ha hecho cargo de la investigación.
Raimonde María, de 65 años de edad, se encontraba de vacaciones en un hotel de Cala Millor, adonde había llegado acompañada de su marido.
Desaparición
El viernes 14 de octubre el cónyuge denunció su desaparición y desde ese día la Policía Local de Son Servera, la Benemérita, Protección Civil y Salvamento Marítimo la buscaron por mar y tierra.
Durante tres días, los efectivos de búsqueda peinaron amplias zonas de la costa, entre playas y acantilados. Lanchas y zódiacs apoyaron el despliegue desde el mar, e incluso las embarcaciones se alejaron de la costa por si las corrientes se habían llevado el cuerpo de la turista.
Desde un primer momento los investigadores delimitaron la zona de la búsqueda, ya que había indicios de que la señora había sido vista por última vez en las inmediaciones del mar. Ayer por la tarde, cuando las esperanzas de encontrarla con vida habían disminuido drásticamente, se halló un cadáver en el rompeolas de Cala Bona.
El cuerpo era de una mujer de edad, desnudo y destrozado por los golpes contra las olas. Además, estaba encajado, lo que dificultó las tareas de rescate. Los Geas (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas) se desplazaron hasta Cala Bona y la Policía Judicial se hizo cargo de la investigación.
Una doctora forense también examinó el cuerpo, para aclarar las circunstancias de la muerte. El informe definitivo será entregado al juzgado de Manacor en los próximos días.